Del 17 al 19 de enero se celebró el Congreso Internacional Què va ser el 1968? Una lectura 50 años después, organizado por el Ateneo Universitario Sant Pacià y la Universidad de Barcelona, con la colaboración del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, en el que se reflexionó desde un punto de vista humanístico sobre el mayo del 68 francés , su correlato en los Estados Unidos y sus repercusiones a nivel internacional. El Dr. Josep-Ignasi Saranyana fue uno de los promotores del Congreso.
¿Por qué fue tan importante, también para la Iglesia, el mayo del 68?
Coincidieron, en aquellos meses, dos episodios capitales: la recepción del Concilio Vaticano II, que no fue fácil; y las osadas pretensiones de los caudillos de las revueltas sociales, muchas de las cuales chocaban con puntos fundamentales de la práctica cristiana o, cuando menos, de tradiciones eclesiásticas muy consolidadas.
Dice que la recepción del Concilio fue difícil…
Fue problemática. Unos pensaban que los decretos conciliares rompían con los tiempos anteriores. Otros, que nada había cambiado en el seno de la Iglesia. Los dos grupos se enfrentaron en un debate de enormes proporciones, que todavía dura. Hay que decir que el Concilio implicó al mismo tiempo, tanto continuidad como discontinuidad, o, para decirlo con palabras del papa Benedicto XVI, «discontinuidad en la continuidad»; es decir, importantes cambios para ser más fiel a los orígenes apostólicos.
¿Qué consecuencias tuvo la encíclica Humanae vitae?
Esta encíclica profética, proclamada en julio de 1968, contradijo muchas expectativas y cayó sobre amplios sectores de la Iglesia católica como un jarro de agua fría. Algunos corrientes teológicas habían trabajado para dar un sustrato doctrinal a la aprobación de la píldora anticonceptiva y se encontraron con que el Papa los contradijo. Pablo VI estableció dos criterios generales: que corresponde al magisterio de la Iglesia la interpretación auténtica de la ley natural, y que la unión de los esposos y la apertura a la vida son inseparables.
Entrevista realizada por Òscar Bardají Martín para el Full Dominical del 28 de enero.