Santa Marta, María y Lázaro
SANTA MARTA, MARÍA Y LÁZARO, amigos del Señor
Hermana de María y de Lázaro, Marta se afanó en servir a Jesús cuando este se alojó en su casa. Santa Teresa de Jesús quiere que la imiten las religiosas: «Santa era santa Marta, aunque no dicen era contemplativa. Pues ¿qué más queréis que poder llegar a ser como esta bienaventurada, que mereció tener a Cristo nuestro Señor tantas veces en su casa y servirle a su mesa? Si se estuviera como la Magdalena, embebidas, no hubiera quien diera de comer a este divino Huésped» (Camino de perfección, 17). Patrona de los hoteleros, hoy también se celebra la memoria de sus dos hermanos: María y Lázaro. Imagen en la nave derecha de la catedral de Barcelona.
- Memoria de santa Marta, María y Lázaro, hermanos. El 26 de enero de 2021, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por decreto sobre la celebración de las Santas Marta, María y Lázaro, ha unificado la celebración de los tres hermanos en este día. «Por eso, teniendo en cuenta el importante testimonio evangélico que ofrecieron en acoger al Señor Jesús en su casa, en escucharlo cordialmente, en creer que él es la resurrección y la vida, aceptando la propuesta de este Dicasterio, el Sumo Pontífice Francisco ha ordenado que el 29 Julio la memoria de los santos Marta, María y Lázaro aparezca en el calendario romano general» (s. I)
- En Gangra, de Papflagonia, san Calínico, mártir (s. II/III).
- En Roma, en el tercer miliario de la vía Portuense, en el cementerio dedicado a su nombre, san Félix, mártir (s. III/IV).
- En Roma también, en el cementerio de Generosa, santos Simplicio, Faustino, Beatriz y Rufo, mártires (s. III/IV).
- En Troyes, ciudad de la Galia Lugdunense, san Lupo, obispo, que con san Germán de Auxerre fue a Bretaña para luchar contra la herejía de los pelagianos, defendió después con la oración a su ciudad del furor de Atila y, habiendo ejercido de modo admirable el sacerdocio durante cincuenta años, descansó en paz (c. 478).
- En Orleans, ciudad también de la Galia Lugdunense, san Próspero, obispo (s. V).
- En Nídaros (hoy Trondheim), ciudad de Noruega, san Olav, mártir, que siendo rey de su pueblo, lo liberó de la idolatría y propagó con gran diligencia la fe cristiana que había conocido en Inglaterra, pero finalmente, atacado por sus enemigos, murió asesinado (1030).
- En Roma, en la basílica de San Pedro, beato Urbano II, papa, que defendió la libertad de la Iglesia de las intromisiones de los laicos, luchó contra los clérigos simoníacos e indignos y, en el Concilio de Clermont, exhortó a los soldados cristianos a que, con el signo de la cruz, liberasen a sus hermanos cristianos de la opresión de los infieles y recuperasen el sepulcro del Señor, que estaba su poder (1099).
- En la ciudad de Saint Brieuc, en la Bretaña Menor, san Guillermo Pinchón, obispo, que se preocupó de que se construyese la iglesia catedral y brilló por su benignidad y sencillez, teniendo que sufrir muchas vejaciones y el destierro por defender con decisión y fortaleza a sus ovejas y los derechos de la Iglesia (1234).
- En Omura, región del Japón, beatos mártires Luis Bertrán, presbítero de la Orden de Predicadores, Mancio de la Santa Cruz y Pedro de Santa María, religiosos de la misma Orden, que por su fe en Cristo fueron quemados vivos (1627).
- En la costa de Francia, ante la ciudad de Rochefort, beato Carlos Nicolás Antonio Ancel, presbítero de la Sociedad de Jesús y de María, mártir, que durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote, fue encarcelado en condiciones inhumanas en un barco convertido en prisión, donde murió como auténtico mártir, víctima de una enfermedad contagiosa (1794).
- En la ciudad de Quigyan, en la provincia china de Guizhou, santos mártires José Zhang Wenlan, Pablo Chen Changpin, seminaristas, Juan Bautista Lou Tingyin, administrador del seminario, y Marta Wang Louzhi, viuda, que, encerrados en una cueva calurosa y húmeda, sufrieron atroces vejaciones, siendo finalmente decapitados (1861).
- En la población de Esplugues de Llobregat, beato Juan Bautista Egozcuezábal Aldaz, religioso de la Orden de San Juan de Dios, que durante la persecución contra la fe desencadenada en esa región fue asesinado por odio a la Iglesia (1936).
- En Calanda, población cercana a Teruel, beatos Lucio Martínez Mancebo, presbítero de la Orden de Predicadores, y compañeros [1], mártires, que, apoyándose en la fortaleza de Cristo, dieron su vida durante la misma persecución (1936).
- En Valencia, beato José de Calasanz Marqués, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que derramó su sangre por Cristo en esa misma persecución (1936).
[1] Cuyos nombres son: Antonio López Couceiro, Felicísimo Díez González, Saturio Rey Robles, Tirso Manrique Melero, presbíteros; Gumersindo Soto Barros y Lamberto de Navascués y de Juan, religiosos, de la Orden de Predicadores; y Manuel Albert Ginés, presbítero.







