
Ha muerto Mn. Ramon Buyreu Bello, DP
Diácono del Arzobispado de Barcelona, ha muerto en la paz de Cristo, a la edad de 88 años, hoy sábado 27 de junio de 2026. El Sr. Cardenal Arzobispo, el Sr. Cardenal Arzobispo…
La Comunidad de Sant’Egidio y el Arzobispado recuerdan a los cristianos perseguidos en todo el mundo y reivindican su testimonio de fe, paz y resistencia frente a la violencia

Camino de la Semana Santa, el día en que se recuerda a monseñor Romero, la Comunidad de Sant’Egidio, junto con el secretariado diocesano de misiones del Arzobispado de Barcelona, ha recordado el testimonio de muchos cristianos que en numerosos lugares del mundo han sido objeto de persecuciones, discriminaciones, privaciones de la libertad religiosa e incluso de la vida.
La vigilia de oración ecuménica estuvo presidida por Mons. David Abadías, obispo auxiliar de Barcelona, acompañado por diversos representantes de las distintas confesiones cristianas que conviven en la ciudad. En el presbiterio de la Basílica de los Santos Mártires Justo y Pastor lucía el “icono de los nuevos mártires y testigos de la fe de los siglos XX y XXI”. En la celebración resonó el nombre de los mártires y testigos de la fe que en el último año han dado la vida por el Evangelio, representados también por la cruz que muchos cristianos viven en África, Asia, América y Europa en tiempos recientes. Entre todos ellos se recordó al padre Pierre El Raii, rector maronita, asesinado en la ciudad de Qlayaa el 9 de marzo de 2026 mientras ayudaba a un feligrés herido. Poco antes de su asesinato en el sur del Líbano había dicho: las únicas armas “que poseemos son la fe, el deseo de paz y la esperanza en la Resurrección tras la pasión actual”.
Al final de la oración se llevaron en procesión las reliquias del beato Floribert Bwana Chui a la capilla que se le ha dedicado en la Basílica de los Santos Mártires Justo y Pastor. El beato Floribert Bwana Chui, miembro de la Comunidad de Sant’Egidio del Kivu (República Democrática del Congo), fue asesinado por haber resistido a la corrupción y a la idolatría del dinero en nombre del Evangelio y del amor a los pobres.
En el tiempo de la fuerza y del dinero, los mártires llaman a la resistencia contra el mal haciendo el bien, hasta el derramamiento de la sangre. Cada uno de ellos, aunque fueron derrotados por la persecución y la muerte, resultaron victoriosos y nos muestran el horizonte de la misión del Señor, aquello por lo que vale la pena vivir y por lo que vale la pena morir. En su homilía, el obispo David Abadías recordó la “lucha entre la luz y la oscuridad y el testimonio de paz y bien que dejan los mártires”.
La memoria de los mártires quiere enviar un fuerte mensaje de solidaridad a todos los cristianos, cuyo testimonio desarmado constituye un escándalo frente a la violencia y el terror. Cristianos católicos, evangélicos y ortodoxos se encontraron juntos en los campos de concentración nazis y en los gulags soviéticos y, con un sufrimiento común por el Evangelio, elevaron juntos sus oraciones al Señor y aprendieron a amarse y ayudarse mutuamente.
Fuente: Sant’Egidio