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Más de 500 miembros de la Hospitalidad de Lourdes se reúnen en una jornada de fraternidad, gratitud y esperanza compartida

La Hospitalidad de Lourdes de Barcelona, Sant Feliu y Terrassa celebró este domingo 21 de diciembre el tradicional Almuerzo de Navidad, un encuentro que reunió a más de 500 comensales y que, un año más, fue una expresión de fraternidad, gratitud y esperanza compartida.
Las tres delegaciones se reencontraron en Barcelona para vivir esta jornada tan significativa, en la que se recordaron las experiencias vividas durante las peregrinaciones de los meses de julio y septiembre, así como las peregrinaciones a Montserrat, y se renovó el deseo de continuar este camino de fe y servicio, con la mirada puesta en Lourdes.
El almuerzo contó con la presencia de los obispos de las distintas diócesis. Participaron el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, acompañado de los obispos auxiliares Mons. Javier Vilanova i Pellissa y Mons. David Abadías, así como el arzobispo emérito, el cardenal Lluís Martínez Sistach. También estuvieron presentes el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Xabier Gómez, y el obispo de Terrassa, Mons. Salvador Cristau.
Todos ellos compartieron mesa, junto con el representante del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, el presidente de la Hospitalidad, Jaume Esteve Carbonell, y la vicepresidenta, Fina Via.
El acto se inició con la bendición de los alimentos a cargo del cardenal Omella, quien deseó «que hoy todos recuperemos fuerzas con la fraternidad de esta comida y que la Virgen de Lourdes nos acompañe siempre».
Tras el almuerzo, intervino el presidente de la Hospitalidad, Jaume Esteve Carbonell, quien destacó que este encuentro es mucho más que una comida, ya que representa «un abrazo de toda la gran familia hospitalaria». Subrayó que el año vivido ha sido «intenso, marcado por el servicio, las emociones y también por los retos, pero sobre todo por la certeza de que, cuando caminamos juntos, la Virgen nos acompaña y nos sostiene».
Carbonell recordó que las peregrinaciones a Montserrat y a Lourdes continúan siendo el centro de la vida hospitalaria, espacios de oración y comunidad, y puso en valor el servicio como una «verdadera escuela de humanidad». En este sentido, destacó que la Hospitalidad «no es solo una peregrinación, sino una forma de vivir que se concreta a lo largo de todo el año en la visita a enfermos, personas mayores y en el acompañamiento a familias».
El presidente también reconoció la labor de las delegaciones, que hacen posible que el espíritu de Lourdes esté presente en el territorio, así como el papel creciente de los jóvenes, a quienes definió como el «presente y el futuro de la entidad».
De cara a 2026, Jaume Esteve Carbonell animó a «seguir acogiendo, acompañando y amando, reforzando la comunicación y trabajando para que cada actividad sea un espacio de fe, encuentro y servicio».
El obispo de Terrassa, Mons. Salvador Cristau, fue el encargado de clausurar el almuerzo dando gracias a Dios por poder reencontrarse y compartir la comida como hermanos.
La jornada finalizó con el canto de villancicos y el tradicional reparto de regalos, en un ambiente festivo y familiar.