La sede de los Jesuitas de Cataluña acogió el pasado viernes la 91ª Asamblea de Religiosos de Cataluña, un encuentro anual que reunió a superiores y superiores mayores de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, abades y abadesas, priores y prioras, así como delegados episcopales y personas invitadas. El encuentro, celebrado en pleno tiempo de Adviento, fue una oportunidad para compartir camino, renovar la esperanza y prepararse para vivir el misterio de la Navidad. En esta ocasión, se llevó a cabo una dinámica de diálogo y reflexión en torno a la pregunta: «¿Cuáles son los tesoros de la opción evangélica que es necesario proteger y compartir?».
Eucaristía de acogida
La jornada comenzó con la Eucaristía presidida por Mons. Octavi Vilà, obispo de Girona y monje cisterciense, quien invitó a redescubrir el sentido profundo de la vocación religiosa. En su homilía, remarcó la importancia de vivir anclados en las virtudes evangélicas de la paciencia, la humildad, la sencillez y la obediencia, siempre con Cristo como referente. «Nos sentimos llamados; digámoslo fuerte y sin amargarnos», afirmó, animando a mantener viva la fidelidad diaria en medio de los retos actuales. También subrayó que «la vocación es el sentido pleno que Dios da a la vida» y que «nuestro tesoro es nuestra misión, la que nos une con las generaciones pasadas y con el futuro».
Palabras de bienvenida de la Presidenta de la URC
A continuación, la presidenta de la URC, hermana Susana García del Álamo, Carmelita de San José, dirigió un discurso marcado por el simbolismo del Adviento y por la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe. Bajo la expresión «Maranatha, Ven Señor Jesús», reflexionó sobre el año vivido, un tiempo marcado por tensiones y sufrimientos a escala mundial, pero también por experiencias de comunión sinodal y de renovación espiritual. Recordó la muerte del papa Francisco y la clausura del Jubileo de la Esperanza bajo un nuevo pontífice, destacando que «los caminos de Dios no son nuestros» e invitando a vivir con disponibilidad y confianza.
Su discurso miró hacia el belén, leyendo en cada uno de sus personajes un mensaje para el hoy: los pastores, icono de los pobres, migrantes y personas vulnerables; los ángeles, que proclamaban la paz e interpelaban a ser constructores de ella; la estrella, que seguía brillando incluso en las noches más oscuras; los Magos, que animaban a caminar juntos y a ofrecer lo mejor; José, modelo de silencio, trabajo y confianza; y María, la Madre que acompaña, guarda y repite su fiat, invitando a una entrega generosa y compasiva. La presidenta cerró su intervención con una bendición navideña que pedía sencillez, paz, luz, confianza y un corazón siempre abierto a Jesús, exhortando a los consagrados a ser «testigos de esperanza en el amor de Dios que nos sostiene».
Trabajo y reflexión: una nueva metodología de conversación con el Espíritu
La segunda parte del encuentro incorporó una nueva metodología de trabajo, que sustituyó la tradicional ponencia por una dinámica de conversación guiada con el Espíritu. La benedictina María del Mar Albajar y el jesuita Pau Vidal condujeron el discernimiento en torno a la pregunta: «¿Cuáles son los tesoros de la opción evangélica que es necesario proteger y compartir?». Los asistentes, distribuidos en cinco grupos, alternaron momentos de reflexión personal con espacios de diálogo comunitario. La metodología, centrada en la escucha profunda y el discernimiento conjunto, permitió poner palabras a aquello que la vida religiosa está llamada a custodiar y a ofrecer al mundo.
«Vivir el carisma con los laicos», «compartir los bienes», «ser para los demás», «misión de comunión», «escucha activa», etc. Estas y muchas más ideas surgieron en la puesta en común final, cuando se compartieron los frutos de un ejercicio vivido en un ambiente de confianza, escucha y comunión espiritual, que puso de relieve la riqueza y la pluralidad de carismas que conviven en la vida consagrada en Cataluña.
La 91ª Asamblea concluyó reafirmando la voluntad de seguir avanzando juntos, realizando este trabajo personal y sinodal de custodiar los tesoros de la vida consagrada y de ser luz de esperanza en medio del mundo, especialmente en este tiempo de Adviento que nos prepara para la Navidad.
Fuente: Unió de Religiosos de Catalunya