Historias de superación gracias a Jesús

Tres testimonios muy diferentes explican sus experiencias de esperanza en los momentos más oscuros de su vida

La esperanza es aquel término que todos conocemos, aquello sobre lo que todos hablamos a menudo, pero nunca nos hemos parado a entender su significado. Todos sabemos lo que significa cuando lo perdemos. Cuando alguien experimenta la pérdida más absoluta de esperanza es cuando se da cuenta del importante que es para nuestras vidas y cuando más necesita la ayuda de más arriba.

Por qué esperanza?

“En un mundo en el cual parece que sobra todo y donde las posibilidades parecen más elevadas que nunca, es produce la carencia más absoluta de esperanza” explica Daniel Arasa organizador de la charla ‘Jóvenes y Familias: un grito por la esperanza’.

Por otro lado, Antoni Coma, el hombre que pensó en la esperanza por estos ciclo de charlas explica que: “Sin esperanza no hay ningún futuro para nadie. La esperanza es una virtud básica y en estos momentos de esperanza hay poca a la sociedad. Hay que reforzar el aspecto de la esperanza”.

Tres testigos, tres historias de superación 

“El 2011 sufrí una depresión. Me faltaba tanta esperanza que decidí suicidarme, es en este punto donde me encontré con el Señor y me salvó” explica la joven científica Dolores Bueno.

Emma Bellver es otro caso claro de reencuentro con Dios y con la esperanza. Ella es médico y tiene seis hijos. Es una persona que ha convivido con el sufrimiento de primera mano se ha dado cuenta que “para tener esperanza y solucionar muchos de los temas que se preocupan en nuestra vida el que tenemos que hacer es mirar a Jesús”. Para Bellver tenemos pocas capacidades y tenemos que saber hasta dónde llegamos: “imperfectos somos todos, a pesar de que a veces vamos de perfectos y nos estrellamos, pero si miras hacia arriba, al final tu capacidad llega a Jesús y él lo puede todo. Entonces cambia la vida, vuelve la esperanza”.

El último ponente, un biólogo molecular que ha ayudado a muchas familias sin esperanza, en Raül Eguía, lo tiene claro “Lo esperanza tiene un nombre y se llama Jesús”. Por Eguía Él es el único capaz de satisfacer el deseo del corazón humano. Para finalizar ha invitado a todos aquellos jóvenes heridos, sin esperanza o que no ven solución a sus problemas, a que “se acerquen al Señor y le pidan ayuda, porque Él no falla nunca”.

Hablemos más de esperanza

Esta no es la única sesión que se hará, sino que los pesidentes de la Federación de Cristianos de Cataluña, la Fundación Casa de Misericordia y Plataforma por la Familia Cataluña-ONU, pretenden seguir hablando de la esperanza en otras sesiones futuras con otros protagonistas.

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