Después de cinco años de trabajos, la Catedral de Barcelona ha culminado las obras de restauración de la iglesia de Sant Sever, devolviendo al templo su esplendor y convirtiéndolo en un testigo vivo del barroco catalán. En la última fase de la restauración se ha descubierto y recuperado la policromía original de las figuras centrales del retablo mayor, obra del escultor Pere Costa. La iglesia restaurada se presentó este lunes en un acto que contó con la interpretación del actor Joan Pera y la participación del organista Juan de la Rubia, el Esbart Ciutat Comtal y el Cuarteto del Cor Francesc Valls. Intervinieron el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el consejero de Justicia, Ramon Espadaler; la consejera de Cultura, Sònia Hernández; y el obispo auxiliar de Barcelona, David Abadias. A las 19:15 horas está prevista la celebración de la primera misa en la iglesia restaurada.
Los días 11, 13 y 15 de febrero, las puertas del templo se abrirán a la ciudadanía para que todos puedan apreciar la belleza de esta joya del barroco barcelonés, un estilo artístico que marcó el paisaje y carácter de los catalanes, y que ha llegado hasta hoy con pocos ejemplos tan bien conservados. Esta restauración supone una de las intervenciones más importantes en la recuperación del patrimonio cultural de Cataluña. En ella han trabajado una cincuentena de profesionales de alto nivel, comprometidos a devolver el esplendor del templo, asegurando su conservación para las futuras generaciones.
Evolución de las obras
Edificada entre 1699 y 1704 en la calle de Sant Sever, junto a la Catedral de Barcelona, Sant Sever ha sido uno de los pocos templos que no ha sufrido desperfectos durante los disturbios en la ciudad del siglo XX. Durante la Guerra Civil, fue una de las cuatro iglesias de Ciutat Vella que no se quemaron. Por ello, la obra del arquitecto Jaume Arnaudies, continuada por su sucesor Joan Fiter, se ha podido conservar hasta nuestros días.
Las obras de restauración comenzaron en 2019 debido a la necesidad de frenar el deterioro de la cubierta y varios elementos arquitectónicos afectados por la contaminación y una plaga de termitas. Tras la interrupción por la COVID-19, a finales de 2020 se retomó la primera fase, centrada en la consolidación del edificio contiguo, la fachada principal y la cubierta. La segunda fase se ha centrado en la restauración del interior del templo. Uno de los trabajos más destacados ha sido la restauración del retablo mayor, que presentaba un exceso de polvo, humedades y desprendimiento de pintura.
El equipo de conservación constató que todo el conjunto había sido repintado. Mediante una intervención delicada y compleja, se ha devuelto el aspecto original a las imágenes de Sant Sever y la Virgen, con colores más vivos y líneas más finas y delicadas, tal como las plasmó el artista vigatano. Durante esta fase se descubrió, en la entrecubierta de la iglesia, un conjunto de vigas de madera con restos de policromía que podrían datarse del siglo XIV. Fueron utilizadas en el siglo XIX para reparar parte de la estructura. También se ha intervenido en las claves de bóveda del techo y las tribunas de madera con plata dorada del escultor Jeroni Escarabatxeres, así como en los esgrafiados de la fachada interior de este mismo autor. En la nueva intervención se ha mantenido en el coro una muestra con el color negro original de los esgrafiados, y se ha conservado el color crema que fue alterado por una restauración de principios del siglo XX en el resto del templo. Además, se ha restaurado el mueble del órgano de Josep Boscà (1721) y se han renovado el parquet y la instalación eléctrica para garantizar la seguridad y la adecuación a las normativas actuales. La restauración ha sido posible gracias a las subvenciones otorgadas por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.
Antecedentes
La Iglesia de Sant Sever fue propiedad de la Comunidad de Beneficiados de Sant Sever, un colectivo de capellanes que apoyaban las tareas pastorales de la Catedral de Barcelona. Fue un lugar de culto compartido con la ciudadanía y acogió un histórica coral. A pesar de su ubicación discreta en el corazón del casco antiguo de la ciudad, el templo ha sido muy querido por los barceloneses, que celebraron en él numerosos matrimonios, convirtiéndolo en un monumento de la herencia social de la ciudad. La restauración más significativa de la iglesia se realizó en 1911, bajo la dirección del arquitecto Josep Maria Pericas, quien intervino en la fachada principal y otros elementos interiores. Posteriormente, en 1929, el arquitecto Pere Benavent embelleció la pared lateral medianera como parte de la renovación urbanística de la zona.
Acto inaugural
En el acto de inauguración que se celebró este lunes por la mañana participaron el obispo auxiliar de Barcelona, David Abadias; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el consejero de Justicia, Ramon Espadaler; la consejera de Cultura, Sònia Hernández; el Inspector general del Ejército, Manuel Busquier; el tercer teniente de alcalde, Albert Batlle; y el concejal de Cultura e Industrias Creativas, Francesc Xavier Marcé.
Fuente: Catedral de Barcelona