Este Adviento, adéntrate en el Evangelio según san Marcos

Descubre una introducción a este libro del Nuevo Testamento para poder leer cada día un capítulo y así nos podamos preparar mejor para recibir la Navidad

El Evangelio según san Marcos es un escrito de estilo narrativo que presenta la figura de Jesús de Nazaret, pero no como una mera biografía, sino que el objetivo es proclamar la fe de la comunidad en Cristo muerto y resucitado. Por ello, los episodios suelen estar relatados de manera general. Jesús no es descrito en profundidad. Los acontecimientos son narrados de manera esquemática y no hay referencias a la infancia de Cristo.

El autor podría ser Juan Marcos, más conocido como Marcos. Nació en Jerusalén y evangelizó activamente durante los primeros tiempos del cristianismo. Marcos es citado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 12,12.25; 15,37.39), la tradición cristiana primitiva lo relaciona con el apóstol Pedro (1Pe 5,13) y es mencionado también en los escritos paulinos (Col 4,10; 2Tim 4,11; Flm 24).

Según la opinión tradicional, el evangelista Marcos habría escrito en Roma el evangelio que lleva su nombre. La fecha de redacción se situaría alrededor del año 70 dC, aunque algunos, también con buenas razones, proponen una fecha anterior. El relato de Marcos se dirigía originariamente cristianos o futuros cristianos de origen pagano.

Estructura

Durante mucho tiempo se pensó que no se tenía que buscar en el evangelio de Marcos una estructuración lógica, sino que los diferentes materiales estaban reunidos de manera más o menos casual, sin mucho orden. Pero en tiempos recientes muchos autores han descubierto una notable coherencia interna en la obra de Marcos y han sido propuestas varias estructuras.

Vemos que la primera frase del evangelio (1,1), identificada como «título», resume todo el contenido: la buena noticia de Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios. El tema dominante es la persona de Jesús y su actividad, que se despliega básicamente en dos grandes áreas geográficas: Galilea y Jerusalén.

En la primera parte, tras hacerse bautizar por Juan, Jesús regresa a Galilea y comienza a anunciar la buena noticia de Dios (1,14). El periodo de Galilea está formado por tres secciones (1,14-3,6; 3,7-6,6a; 6,6b-8,26). Cada una de estas secciones alterna, de manera regular, un resumen de la actividad de Jesús (1,14-15; 3,7-12; 6,6b), una escena referida a los discípulos (1,16-20; 3,13-19; 6,7-13), diversos episodios relacionados con enseñanzas y actuaciones de Jesús (1,21-3,5; 3,20-5,43; 6,14-8,13) y la presencia de actitudes o bien contrarias a Jesús -por parte de los adversarios, de la gente de su pueblo y de algunos sus familiares (3,6; 6,1-6a)- o bien ausentes de cualquier comprensión -por parte de los discípulos (8,14-21). En el centro del evangelio, encontramos la confesión de fe en Cesárea de Filipo (8,27-30), en la cual Pedro reconoce a Jesús como Mesías.

La segunda gran etapa del ministerio de Jesús, tal como Marcos la presenta, se desarrolla en el camino hacia Jerusalén y en la misma ciudad (8,27-16,8). En una primera sección (8,27-10,52), Jesús, ya reconocido por los discípulos como el Mesías, manifiesta en tres anuncios de la pasión (8,31; 9,31; 10,32-34) cuál es su camino como Hijo del hombre (como es referido el Mesías en el libro de Daniel). Ante la dificultad de los discípulos para comprender el camino de Jesús (8,32-33; 9,32-34; 10,35-37), él continúa ofreciéndoles sus enseñanzas (8,34-38; 9,35-50; 10,38-45). La segunda sección tiene lugar en Jerusalén mismo (11,1-13,37), donde Jesús lleva a cabo su ministerio mediante algunas actuaciones en el templo (11,11.15-19) y con distintas enseñanzas (11,27-13,37). Finalmente, el evangelio llega a su punto culminante en el relato de la pasión (14-15) y el anuncio de la resurrección (16,1-8).

La primera redacción del evangelio de Marcos acababa de manera precipitada en el versículo 8 del capítulo 16: «Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían.» Siguen unos cuantos versículos (16,9-20) que contienen relatos de apariciones de Jesús. Este apéndice, inspirado en los evangelios de Lucas y de Juan, fue escrito, probablemente, en el primer tercio del s. II d.C. El final original del evangelio (16,8), está abierto a la respuesta activa de los lectores. Hay un claro mensaje del ángel («¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está aquí.», 16,6), que contiene una invitación a los discípulos a reunirse con Jesús en Galilea, donde él ahora les espera («allí lo veréis, como os dijo», 16,7). Allí, fortalecidos con la luz de la resurrección, seguirán de nuevo al Señor.

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