El pasado 3 de octubre se cumplieron 10 años del traspaso del obispo Joan Carrera y Planas. Persona muy querida tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Desde 2012 el Memorial Obispo Joan Carrera vela para mantener vivo su testigo. «Fue un pastor que siempre tuvo el ejemplo de Jesucristo y las palabras del Evangelio como luz de su vida«, afirma Jordi Breu, presidente del Memorial.
Qué destacaría de su maestría?
Aprendí a su lado: de sus palabras, de sus escritos, de sus gestos… Han sido un gran tesoro para mí y me han servido, por ejemplo, en mi vocación como maestro. Era uno aprender constante a su lado, desde su sinceridad, cálida y pedagógica. Sabía escuchar, acoger, acompañar, serenar, consolar, enmendar, impulsar y ofrecer herramientas para el discernimiento personal y la reflexión a personas de orígenes muy diversos, a las cuales hizo un gran bien.
Por qué cree que se tiene que mantener viva su llama?
Hay que conocer el obispo Joan en todos los ámbitos en que se movió como persona, sobre todo en su vocación sacerdotal y en la misión pastoral dentro de la Iglesia catalana, con la vivencia de los sacramentos y la Palabra de Dios, siguiendo el llamamiento de Jesucristo, la acogida al más necesidad, la plegaria… También hay que destacar sus aportaciones en el campo social, político, educativo y literario.
Qué haría falta porque se reconociera todavía más su figura?
Es nuestra voluntad continuar manteniendo viva la memoria del obispo, que consideramos un maestro para nosotros y un claro referente para la Iglesia y para Cataluña, siguiendo su testigo de pastor y ofreciendo la oportunidad de compartir este mismo sentimiento a otros personas. Por eso creemos que la beatificación lo ofrecería como ejemplo a seguir a la luz de Jesucristo.
Entrevista realizada por Òscar Bardají y Martín para el Full Dominical del 4 de noviembre