
Misa por Venezuela
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"Peregrinos de esperanza" ha sido el lema que ha inspirado este año la celebración de la Pascua del Enfermo en la Archidiócesis de Barcelona.

Este domingo 26 de mayo, la Archidiócesis de Barcelona ha celebrado la Pascua del Enfermo en el Santuario de San José de la Montaña, con una eucaristía presidida por Mn. Bruno Bérchez, arcipreste de la zona y delegado de la Delegación de Anuncio e Iniciación Cristiana. La celebración contó con la participación de agentes pastorales de diversas parroquias y hospitales de la diócesis, además de numerosos fieles y personas enfermas, que vivieron una jornada de fe, comunión y esperanza.
Este año, la celebración se ha enmarcado dentro del Año Jubilar de la Esperanza, convocado por el papa Francisco. Por este motivo, desde el Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud se quiso vivir esta Pascua del Enfermo en un espacio especialmente significativo: el Santuario de San José de la Montaña, por su labor de acogida de niñas huérfanas y personas enfermas, a cargo de las Madres de los Desamparados, y por su proximidad al Hospital de la Esperanza.
“El lema ‘Peregrinos de esperanza’ nos recuerda que la enfermedad no le quita dignidad a la persona, sino que hace aflorar las preguntas últimas. Es una llamada a crear vínculos y acompañar desde la fe”, explica Carmen Benito, directora del Secretariado. Y añade: “Este camino lo hemos de hacer desde las parroquias, con voluntarios bien formados que sepan llevar esperanza a quien más lo necesita”.
La celebración también fue vivida con especial emoción por los fieles habituales del Santuario, que este año compartieron su tradición con toda la diócesis. Maria Àngels Arrabal, miembro de la comunidad, destacó que “unirnos a la conmemoración general nos ha hecho sentir mucho más diocesanos”, y agradeció que el Santuario haya sido escogido para acoger esta celebración jubilar tan significativa.
La misa fue concelebrada por Mn. Juan Barrio, referente pastoral del Santuario y del Hospital de la Esperanza, y contó con una amplia representación de agentes pastorales de la salud de la diócesis. Durante la homilía, Mn. Bérchez subrayó el papel del Espíritu Santo como acompañante y consolador en el proceso de la enfermedad, y destacó el valor de la esperanza cristiana como camino hacia el encuentro con el Padre.
Uno de los elementos más destacados fue la participación del Coro del Colegio de Médicos de Barcelona, que ofreció una interpretación musical de gran sensibilidad, muy adecuada al tono litúrgico de la jornada. Su repertorio supo combinar momentos participativos con otros más íntimos, especialmente durante el ofertorio y la comunión. Como destaca Carmen Benito, “el coro mostró una sensibilidad especial en toda la ceremonia, y el ‘Laudate Dominum’ después de la bendición final fue vivido como un auténtico canto de alabanza al Señor”.
Desde el Secretariado de Pastoral de la Salud se sigue impulsando la tarea de acompañamiento y formación para que cada vez haya más laicos comprometidos en la visita a personas enfermas, solas o hospitalizadas. “Los enfermos de la parroquia son una prioridad”, recuerda Carmen Benito. “Y hacen falta comunidades sensibles, acogedoras y cercanas que sepan ver en ellos una presencia viva de Cristo”.
Con esta celebración, la diócesis continúa caminando como una comunidad de peregrinos de esperanza, sembrando semillas de consuelo y fe en medio de la fragilidad y el sufrimiento.