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Unas veinte personas han participado en una ruta a pie que ha recorrido Santa Anna, Sant Agustí y la basílica de la Mercè
Fotografías: Agustí Codinach
El Arzobispado de Barcelona ha organizado recientemente la campaña “XTants”, una iniciativa para dar a conocer la labor social que la Iglesia desarrolla en la ciudad gracias a las aportaciones de la declaración de la renta. Esta campaña ha invitado a la ciudadanía a descubrir de primera mano cómo la Iglesia contribuye activamente al bienestar social y espiritual de la ciudad. Unas veinte personas han participado en una ruta a pie que ha recorrido tres parroquias emblemáticas de Ciutat Vella: Santa Anna, Sant Agustí y la basílica de la Mercè.
La ruta comenzó en la parroquia de Santa Anna, donde Hanna Bori, responsable de los programas sociales del Hospital de Campaña Santa Anna, explicó en detalle cómo funciona esta iniciativa solidaria. El Hospital de Campaña es un proyecto integral que ofrece servicios esenciales a personas en situación de vulnerabilidad, con un enfoque centrado en la atención y la promoción de la dignidad humana.
Uno de sus servicios principales es el comedor social, que acoge diariamente a más de 300 personas sin hogar o en situación vulnerable, ofreciéndoles una comida caliente y un espacio de apoyo. Paralelamente, el hospital desarrolla un servicio de escucha, acogida, promoción e integración, gracias a un equipo formado por profesionales del sector social y más de 300 voluntarios comprometidos.
Además del comedor, el Hospital de Campaña Santa Anna cuenta con el grupo “Salud Sin Techo”, formado por médicos jubilados que realizan visitas médicas a personas sin hogar, una iniciativa clave para atender necesidades de salud a menudo ignoradas. También destaca el hogar de acogida que ofrece alojamiento y tutoría a jóvenes menores de 30 años, con el objetivo de facilitarles acceso a formación y oportunidades laborales para construir un futuro digno.
La segunda parada fue en la parroquia de Sant Agustí, donde Santiago Pérez, miembro del consejo parroquial, presentó las actividades que se llevan a cabo. Sobre todo, destacó la gran labor social que realizan las Misioneras de la Caridad a través de su comedor social. Este servicio, creado y gestionado por la congregación fundada por Santa Teresa de Calcuta, ofrece dos comidas diarias a casi 500 personas en situación de vulnerabilidad que viven en el Raval y zonas cercanas.
Durante la mañana, las religiosas se dedican a preparar las comidas con el cuidado y compromiso que caracteriza su misión, mientras que por la tarde dedican tiempo al apostolado, yendo a donde se encuentran las personas más necesitadas. Como explicó una de las Misioneras presentes, “su acción está guiada por el carisma de ayudar y dar un servicio incondicional a los pobres”, tal como el carisma que mostró su fundadora, Santa Teresa de Calcuta. El comedor no solo proporciona alimento, sino que también se convierte en un espacio de calor humano y dignidad para muchos que a menudo no tienen otros apoyos.
La última parada de la ruta tuvo lugar en la basílica de la Mercè, donde Núria Ortin, directora de la Fundación Obra Mercedaria, explicó la acción social que realizan para acompañar a personas privadas de libertad, así como a sus familias. La Fundación nace de la congregación de los religiosos mercedarios, una orden fundada por San Pedro Nolasco, con una larga tradición dedicada a la redención y la reinserción social desde el siglo XIII.
La Fundación está presente no solo en Barcelona sino también en seis países del mundo, trabajando para reconducir conductas y prevenir recaídas en delitos, ofreciendo un apoyo integral que va más allá del tiempo que las personas están en prisión. En Barcelona, destaca especialmente las casas mercedarias, que acogen a presos en régimen de tercer grado, ofreciéndoles un espacio de convivencia y acompañamiento que facilita su reintegración social.
Núria Ortin subrayó la importancia de proporcionar apoyo tanto dentro como fuera de los centros penitenciarios, ya que “la vulnerabilidad de estas personas es especialmente alta una vez son liberadas”. “La Fundación ofrece recursos y acompañamiento para garantizar que puedan construir un proyecto de vida estable y evitar la reincidencia”, explicó.
La campaña “XTants” ha sido una oportunidad única para que la ciudadanía pueda conocer de cerca cómo la Iglesia trabaja cada día para ayudar al prójimo y hacer visible su acción social.