28 DE JUNIO

San Irineo, obispo y mártir

San Ireneo, obispo y mártir y Doctor de la Iglesia.

Fue cristiano desde su infancia y discípulo de san Policarpo. Obispo de Lion, luchó con energía y valentía contra las herejías. Es uno de los principales teólogos del siglo II: «Así como de la harina seca no se puede hacer una masa única ni un solo pan si no se le añade agua, tampoco nosotros, que formamos una multiplicidad, no podríamos convertirnos en una sola cosa en Cristo sin aquella agua que viene del cielo» (Adversus Hæreses 3, 17, 1-3). Según la tradición, murió mártir hacia el año 200. En el 2022 fue escogido Doctor de la Iglesia por el papa Francisco, con el título de “doctor unitatis”.

  1. Memoria de san Ireneo, obispo, que, como escribe san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y conservó con fidelidad el recuerdo de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Trató de muchas maneras acerca de la tradición apostólica y escribió egregios libros para defender la fe católica contra los herejes de aquel tiempo (c. 200).
  2. En Alejandría, en Egipto, en tiempo del emperador Septimio Severo, santos mártires Plutarco, Sereno, Heráclides, catecúmeno, Herón, neófito, otro Sereno, Heraidis, catecúmena, Potamiena y Marcela, su madre, todos discípulos de Orígenes, que confesaron a Cristo, siendo algunos degollados y otros entregados a las llamas. Entre ellos destacó la virgen Potamiena, que sufrió duros combates por mantener su virginidad y fue sometida a atroces tormentos, para, finalmente, perecer quemada viva junto con su madre (c. 202).
  3. En Roma, san Pablo I, papa, quien, afable y misericordioso, por la noche, en silencio, visitaba las casas de los enfermos pobres, prestándoles ayuda. Defensor de la fe ortodoxa, escribió a los emperadores Constantino y León, para que restituyeran el culto a las sagradas imágenes. Muy devoto de los santos, cuidó de trasladar desde los cementerios en ruinas al interior de la ciudad, en los diversos títulos y monasterios, los cuerpos de los mártires, en medio de himnos y cánticos (767).
  4. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, san Argimiro, mártir, que en la persecución bajo los sarracenos en tiempo de Mohamed II, siendo monje, y ya avanzado en edad, fue invitado por el juez a negar a Cristo, pero, por peseverar en la confesión de la fe, fue atormentado en el potro y finalmente traspasado por una lanza (856).
  5. En Hassungen, en Hesse, san Heimerado, presbítero y eremita, el cual, salido del claustro, fue objeto de escarnio y desprecio, en medio de sus continuas peregrinaciones por amor a Cristo (1019).
  6. En Londres, en Inglaterra, san Juan Southworth, presbítero y mártir, quien, por ejercer su sacerdocio en ese país, tuvo que soportar cárceles y destierros, y bajo Oliverio Cromwell fue condenado a muerte. Cuando vio el patíbulo preparado en Tyburn, exclamó que era para él lo que fue la cruz para Cristo (1654).
  7. En Lovere, en Lombardía, santa Vicenta Gerosa, virgen, que fundó, junto con santa Bartolomea Captanio, el Instituto de las Hermanas de la Caridad (1847).
  8. En la aldea de Wanglajia, cerca de Dongguangxian, en la provincia china de Hebei, santas mártires Lucía Wang Cheng, María Fan Kun, María Qi Yu y María Zheng Xu, las cuales, educadas en un orfanato, durante la persecución llevada a cabo por la secta Yihetuan, cogidas de las manos y alegres como si fueran a una boda, fueron degolladas (1900).
  9. En el lugar de Jieshuiwang, cerca de la ciudad de Shenxian, en la provincia de Hebei, santa María Du Zhaozhi, mártir, madre de un sacerdote, que tras haber huido, pero no queriendo traicionar su fe en Cristo, sometió voluntariamente su cerviz al hacha de sus perseguidores (1900).
  10. En la ciudad de Drohobych, en Ucrania, beatos mártires Severiano Baranyak y Joaquín Senkivskyj, presbíteros de la Orden de San Josafat y mártires, que, en la persecución contra la fe, participaron de la victoria de Cristo con su martirio (1941).

Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.

Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.