El Masnou hace 200 años

Dos siglos de una Iglesia abierta y unida ante las dificultades

La parroquia del Masnou celebra 200 años. Dos siglos de unión, de alegrías y también de tristezas. Dos siglos en los cuales han visto caer la parroquia y volverse a levantar gracias al esfuerzo de una comunidad que celebra este aniversario con un ojo al pasado; para recordar todos los momentos vividos, y el otro al futuro; buscando nuevos retos, nuevos objetivos.

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Sergi Gordo, preguntaba a todos los presentes: “Qué sería de vuestro pueblo sin la parroquia?”. Las calles ascendentes que miran al mar, hacen del Masnou un pueblo único que ha crecido alrededor de su parroquia. Una iglesia referente con un campanario que ha acontecido un icono para muchos navegantes.

Una Iglesia fuerte

Años atrás la parroquia del Masnou tuvo un grave problema que su comunidad supo transformar en oportunidad. Unas grietas al techo provocaron el cierre del templo. Una noticia trágica para la comunidad que supo aprovechar al reformar toda la iglesia de Sant Pere. Así mismo lo decía Mons. Gordo: “Dios sabe sacar provecho de todas las situaciones, incluso, de aquellas más duras y adversas”.

Las piedras pueden caer, pero la comunidad es viva, la Iglesia pervive

Un repaso a la historia

Sesenta jefes de familia fueron los responsables que, ahora hace 200 años, una pequeña parroquia del Masnou naciera. En 1769 se reunieron todos los líderes en el hostal de Francesc Mora. Un día histórico por el pueblo. Un día que acabó con la decisión de pedir al obispo de Barcelona el permiso para construir una iglesia. El motivo principal fue la dificultad para llegar a su iglesia madre a San Martí de Teià.

Un pistoletazo de salida que vino cargado de esfuerzo, de trabajo en equipo, de superar todas las tensiones y conflictos que iban saliendo. Hasta llegar al día final; la consagración del primer templo en 1783, el día de la festividad de San Pedro para celebrar la fe sobre el mismo cerro que se hace hoy.

Los problemas iban surgiendo durante aquellos tiempos difíciles. Hay que destacar que la aprobación del rey Ferran VII y el visto bueno de las autoridades eclesiásticas para acontecer una parroquia propia, no se consiguieron hasta el año 1818. Un año significativo donde se celebra el bicentenario.

Años difíciles

“Esta casa, esta familia que es la Iglesia, nunca cierra las puertas a nadie”. Así lo explicaba Mons. Gordo rememorando aquellos tiempos difíciles de la Guerra Civil, cuando el templo fue destruido.

“No perdisteis la esperanza y volvisteis a empezar, trabajando por la reconciliación y por la comunión” explicaba el obispo auxiliar de Barcelona mientras aseguraba que; “vuestra comunidad es una familia que acoge y quiere a todos sus miembros, es una familia que continúa viva ante las dificultades”.

“La Parroquia tiene futuro!”

Así lo aseguraba Mons. Gordo, que afirmaba que; “hoy es un día para mirar al futuro y confiar a Dios nuestro porvenir”. Un mensaje que dio a una petición por los más jóvenes. “Hace falta que dedicáis un cierto tiempo a escuchar el más profundo de vuestro corazón para descubrir cuál es vuestro camino. Que nadie decida por vosotros”.

Llega el momento de mirar adelante. Celebrar los años vividos y recordar a los que ya no están. Hay que seguir adelante, llevando a cabo las palabras del papa Francisco y aconteciendo una “Iglesia en salida” dando a los nuevos y abriendo las puertas, y los brazos, a los que vendrán.

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