El Consejo de Acción Católica cierra el curso con un encuentro online de todos los movimientos

Se organiza un acto con el testimonio de varios laicos entorno el Covid- 19 y la exposición del sociólogo Carlos García de Andoin con la ponencia "Crisis y Kayros, laicos en pandemia"

Este sábado 13 de junio alrededor de un centenar de personas se conectaron al encuentro con motivo de la clausura del curso de Acción Católica de la Archidiócesis de Barcelona. El Consejo de la Acción Católica organizó un encuentro online con el Carlos García de Andoin, un laico y sociólogo venido de la diócesis de Bilbao. El Director del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao dedicó una ponencia a hablar sobre la experiencia del Còvid- 19 entre los laicos y cómo encarar el futuro. Durante el encuentro en línea intervinieron también varios testigos de realidades diversas explicando su vivencia.

Presidenta de la Acción Católica Obrera, María Martínez presentó la jornada «Pensar el futuro, desde una fe que compromete». Dio la bienvenida y agradeció la asistencia de todos los presentes, entre ellos el obispo auxiliar de Barcelona, Sergi Gordo. 

Caminar en sinodalidad

En su intervención, Martínez explicó que «el Consejo lo que quiere hacer es potenciar el dinamismo y trabajo de todos». «Una experiencia que nos anima a continuar unidos y unidas en sinodalidad, ahora más que nunca, ya que, la pandemia ha llevado situaciones muy dolorosas». Ante todo el sufrimiento vivido, la presidenta de ACO animó a continuar con más fuerza y ​​»adaptarnos a este tiempo tan difícil». «Como creyentes debemos implicarnos y comprometernos con aquellos que nos necesitan». Hizo referencia al Congreso de los Laicos, resaltar la idea conclusiva de «caminar juntos en sinodalidad».

Finalmente, citando la última nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense subrayó como: «la Doctrina Social de la Iglesia defiende una economía al servicio de la persona humana. Una economía que garantice a las personas un trabajo digno, con un salario digno que permita el acceso a una vivienda digna y al sostenimiento familia «.

Tras el dolor, la solidaridad y la comunión

El ponente hizo su exposición conectado desde Bilbao. Carlos García de Andoin expuso una reflexión entorno todo lo que ha supuesto el Covid- 19 y el papel de los laicos ante esta realidad. En la ponencia, titulada Crisis y Kayros, laicos en pandemia expuso como la pandemia, a pesar de la tragedia que ha comportado, a la vez ha sido una experiencia «privilegiada», ya que, que el confinamiento ha permitido abrir los ojos en varios aspectos. Entre estos, profundizar en lo «profesional, familiar, en lo personal y en la experiencia cristiana». Respecto del sector laboral, destacó como se ha revelado, como «esenciales» varias tareas antes despreciadas «y cómo la Iglesia ha sabido buscar su sitio acompañar y ayudando a los más necesitados».

A pesar de los miedos e incertidumbres que ahora afrontan, entre las posibles «divisiones sociales» o la «quiebra de libertades por seguridad», expuso como «la crisis ha abierto una ventana a la cuestión antropológica». «La experiencia colectiva de vulnerabilidad» – acotó – que muestra que «todos somos frágiles», tal como dice el Papa. También sumándose a la llamada del Papa Francisco en la Laudato Si’, dijo: «el coronavirus es una seria advertencia para tomarnos con seriedad la amenaza del calentamiento global y la necesidad de cambiar el modelo tecnocrático de producción y consumo, antes que su letalidad de la especie humana sea irreversible».

Una Iglesia comprometida con la sociedad

Andoin hizo una revisión sobre el papel de la Iglesia en diversos ámbitos, junto a los sin techo, en las cárceles desde la Pastoral Penitenciaria, presente en las escuelas concertadas, en las residencias y presente en las donaciones. Un ejemplo de «Iglesia samaritana».

Así, en esta línea de «comunidades vivas» toca continuar ahora en «la nueva normalidad», donde el «riesgo de la Iglesia es el quietismo». «Si se queda quieta, puede quedar fuera de juego – alertó Andoin-, sin capacidad alguna de relevancia evangélica en la sociedad». Para evitar esto, animó a adecuarse al momento en la comunicación y la realidad social que nos rodea. «Doblar los hombros» y servir como Iglesia a la com-unión del género humano (GS1). «Ser instrumento de encuentro, diálogo y comunión en la diversidad y apelar a los actores sociales a la cooperación», dijo. Un reto que pide la participación de todos adultos y jóvenes, donde hay que velar por el trabajo digno, con una ecología integral y desde unas bases de formación y educación inclusivas.

5 testigos en cinco ámbitos

Aparte de la intervención de Carlos García de Andoin, el encuentro contó también con la aportación de 6 testigos. Beatriz Bilbeny, del  Movimiento de Profesionales Católicos expuso su vivencia como médico en el Centro de Atención Primaria en el Raval. Luis Manuel Alonso (ACO), aportó su testimonio como profesor de un centro de Hospitalet con mucha precariedad, destacando la participación las madres de los alumnos comprometidas en los estudios de sus hijos. También, Mari Carmen de la Juventud Obrera Cristiana, expuso desde su visión de universitaria, su compromiso para continuar luchando por los luchando por los derechos y la dignidad de las personas. Y Sara Esparras, del Movimiento infantil y Juvenil de Acción Católica explicó su vivencia como joven en medio de esta crisis. No faltó el testimonio desgarrador de Cristina Losa, de Acción Católica General, la que expuso su trabajo en una residencia para ancianos.

El obispo Sergi intervino al final del encuentro con una oración, e invitando a todos a ser ejemplo de esta Iglesia Samaritana, que camina en sinodalidad en el seno de una sociedad cambiante pero adaptada a la realidad que le rodea.

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