De pequeña, la Núria iba con sus abuelos al Encuentro de las Hospitalidades Catalanas en Montserrat. El 2001, su abuela le pidió que también lo acompañara al peregrinaje a Lourdes, y aquella experiencia tuvo continuidad en su vida. El que la atrajo más fue lo “darse a los otros”. “A menudo, queremos hacer por el otro, cuando el que realmente es importante es ser con el otro”, afirma Núria Reventós, que es vicepresidenta de la Hospitalidad de la Virgen María de Lourdes de Barcelona, Sant Feliu de Ll. y Terrassa.
Cómo se siendo dándose a los otros?
Siento que hacemos camino juntos, compartiendo momentos de vida en los cuales obras tu corazón, escuchas y acompañas: un aprendizaje de ver más allá, de ser consciente que, ante la fragilidad humana, las pequeñas cosas como una sonrisa, una mirada, un gesto o una palabra toman importancia. Siento que me pongo al servicio de mis hermanos que lo necesitan; teniendo la oportunidad de salir de mí misma, y es una vivencia que me remueve por dentro y que me transforma.
Qué le aportáis al enfermo?
Los enfermos, las personas discapacitadas y la gente mayor necesitan sentirse estimadas en el sentido más amplio de la palabra -no encontrarse solas ni excluidas-. Desde la Hospitalidad acogemos y velamos porque todo el mundo se sienta que forma parte de esta gran familia, ofreciéndoles los peregrinajes a Lourdes que, como dicen ellos, los sirve para “cargar pilas”, así como diferentes actividades durante todo el año.
Por qué tener fe es tan importante?
Tener fe es confiar. La fe se vive y se puede manifestar de maneras muy diferentes, y esto es una gran riqueza para todos quienes peregrinamos a Lourdes, puesto que cada cual se acerca en Maria de manera personal. La Virgen María se apareció a Bernadette, una chica sencilla, pobre y enferma. La fe nos enseña a estar atentos, como Maria, a las necesidades de los otros.
Entrevista realizada por Òscar Bardají y Martín para el Full Dominical del 27 de mayo