El P. Carles Xavier Noriega recibió de manos de Mons. Manuel Nin, monje de Montserrat y ahora exarca apostólico para los católicos de tradición bizantina en Grecia, la ordenación presbiteral el pasado 4 de noviembre. «Es un paso más que Dios me pide para salir de mí y fue a encontrar y servir a los demás», asegura. Ingeniero de telecomunicaciones y licenciado en teología, especializado en monástica, el P. Carlos Xavier es el responsable del diálogo interreligioso de la comunidad benedictina y director de la revista Studia Monastica.
¿Qué cree que puede aportar a los demás, como presbítero?
Quiero pensar que, después de escuchar, podría dar una palabra desde la oración, el silencio y el amor a los padres de la Iglesia y el monacato. Pero esto sólo es una declaración de intenciones y tampoco soy original; ¡hay tantos monjes y curas que ya lo hacen! A mí todavía me queda mucho por aprender, y no sólo de los libros.
¿De qué está más agradecido a Dios?
Que haya dado sentido a mi vida. No es que antes fuera un tarambana o una bala perdida, pero me faltaba algo; la vida no me llenaba lo suficiente, no tenía dirección. Desde el momento que re-descubrí Dios todo cambió: cada día es nuevo y lleno de nuevas experiencias para vivir.
¿Por qué se involucró en el diálogo interreligioso dentro del monasterio?
Desde joven me han interesado las religiones orientales; con los estudios también he descubierto otras religiones y siempre he tenido la sensación de que me empujaban a profundizar en mi fe y ser mejor cristiano. Por otra parte, sólo desde el mutuo conocimiento se puede dialogar y comprender al otro. Como monje puedo compartir y entender con facilidad las prácticas y experiencias de monjes de otras religiones.
Entrevista realizada por Òscar Bardají Martín para el Full Dominical del 3 de diciembre