«¿Cuál es el reto de las migraciones?»

'Cristianisme i Justícia' despide el curso con un diálogo sobre la acogida del recién llegado entre Omella y el delegado del sector social de la Compañía de Jesús

El Centre d’Estudis de Cristianisme i Justícia ha despedido el año con un debate social sobre «el reto de las migraciones». Los encargados de desarrollar el tema han sido el arzobispo de Barcelona, ​​Card. Juan José Omella, y el delegado del sector social de la Compañía de Jesús, Alberto Ares. Ambos invitados, expusieron su punto de vista a partir de un diálogo moderado por la periodista Laura Mor.

El diálogo tuvo como punto de partida las reflexiones del jesuita Alberto Ares, presentadas en su cuaderno Hijos e hijas de un peregrino. Hacia una teología de las migraciones, publicado por Cristianismo y Justicia. Ares, con una amplia experiencia en el acompañamiento de migrantes, destacó que «hay que conectar la experiencia del pueblo de Dios con las cuestiones nucleares». Es decir «cuestiones que nos plantean una mirada comprometida con la realidad», dijo. Entre estas, enumeró: la identidad, la dignidad, la justicia, la hospitalidad y la visión integral. Temas que conviven en diferentes ámbitos de la sociedad, que si no se cuidan, pueden conllevar «desigualdad, exclusión, explotación o estigmatización». Asimismo, Ares afirmó que son centrales en la misión de Jesús y de la Iglesia.

¿Qué compromiso hay?

El cardenal Omella, destacó que «la Iglesia habla mucho pobres y los migrantes» y que, «en Barcelona, ha encontrado una actitud muy acogedora». Aun así, aseguró que «la inquietaba mucho» el compromiso real que hay en la práctica. «¿Qué hacemos?» – interrogaba el cardenal-. Puso como ejemplo el Papa, que pide que «se ponga a los pobres en medio, en el corazón de la Iglesia». «Nos está diciendo que el corazón de Dios tiene en el centro a los más débiles!» «Pongámolos en el centro de vuestra vida!» – exhortó Omella-.

En esta línea, ambos invitados coincidieron como la actitud social del Papa y su preocupación hacia los migrantes y los pobres se ha trasladado a la Iglesia global, y ha llegado al corazón de cada uno. No obstante, «queda mucho todavía!», Indicaba el cardenal. Desde el punto de vista del jesuita, las palabras y la actitud del papa «apoyan y dan proximidad» para continuar trabajando. Asimismo, suponen «un punto que ha cuestionado a la Iglesia y las comunidades». Tal como exponía Ares, «aunque se está trabajando, todavía queda por recorrer». Según inquirió, «cada uno tiene una semilla receptiva a ayudar al otro, que hay que regar, para que dé sus frutos», añadió.

Omella: «¡Salgamos!»

El cardenal animó que cada uno se pregunte lo que dificulta una buena acogida. Lo exponía diciendo: «Hablamos de acogida, pero ponemos fronteras, dificultades … ¿Cuáles son estas?». Invitó a «intentar conocer» aquellos que llegan de fuera y son diferentes de nosotros para vivir en comunión. «Preguntémonos porque tienen que salir de su país. Muchos de ellos son forzados y todos somos culpables».

En este sentido, puso como vía para hacerlo posible el nuevo Plan Pastoral diciendo: «¡Salga
mos!» «Unamos la riqueza de unos con la de los demás!»

Salir del paternalismo

En el tramo final del acto, entraron en diálogo, también, entidades y personas que trabajan en el campo de las migraciones. Entre estos, el delegado de la Pastoral Social, Mn. Josep M. Juany, quien aportó su punto de vista más práctico desde su labor en el Centre d’Internament d’Estragers.

Jubany criticó el tono paternal que, a veces, se percibe cuando la Iglesia habla o trata con los inmigrantes. Reflexionó como «ha clasificado a los inmigrantes como un subgénero de personas». «Ya hablamos de ellos como pobres!», criticó. «En el inconsciente de todos, el inmigrante es alguien diferente, con quien vamos con paternalismo, pensando que le podemos dar!», expuso.

Más allá de los estereotipos, el delegado de Pastoral Social subrayó las aportaciones que han hecho los inmigrantes, empezando por la tarea laboral que desarrollan, hasta la riqueza cultural que llevan a la sociedad. Invitó a conocer antes de juzgar. «El primer mandamiento dice: «No tomarás el nombre de Dios en vano», destacó Jubany. «También, tenemos que decir: no tomarás el nombre del pobre en vano», añadió.

¿Dónde está Dios?

Un testimonio muy emotivo fue el de Uri Hosta, un chico que cada verano hace un voluntariado en el barrio de Las Norias, en Almería, donde vive una gran concentración de gente africana. Uri dijo que cuando llega cada verano y mira a su alrededor, «la situación lo golpea y le hace bajar a la realidad». Una realidad que hacía cuestionarle «dónde está Dios». Omella, respondiendo a su pregunta, le expuso que no buscara dónde está Dios, sino en quien se encuentra Él. «Formúlate la pregunta desde el corazón – le decía el cardenal al chico- Dios está conmigo y me acompaña». «Allí, donde está el que ayudas, está Dios», añadió.

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