Este último fin de semana de abril, la Pastoral de la Familia ha convocado una reunión- coloquio entre las familias y el arzobispo de Barcelona, card. Joan Josep Omella. El objetivo de esta cita era informar y preparar a los asistentes para el próximo Encuentro Mundial de las Familias con el Papa, que tendrá lugar del 21 al 26 de agosto en Dublín.
La finalidad del encuentro en Dublín es congregar participantes de todo el mundo para profundizar en la importancia de las familias. Se quiere consolidar los vínculos entre éstas y dar testimonio sobre la importancia del matrimonio para la sociedad actual.
El primer encuentro, tuvo lugar en 1994, por iniciativa del Papa San Juan Pablo II. La última convocatoria se celebró en Filadelfia, en 2015 y este año, la capital irlandesa acogerá el nuevo encuentro con el lema «el Evangelio de la familia: Alegría por en el mundo «.
Coloquio con Omella
Un centenar de familias acudieron a la charla con el cardenal, en la parroquia Virgen de la Paz. Mientras los pequeños jugaban en el patio parroquial, las parejas debatían con el arzobispo sobre diferentes temas relacionados con la familia cristiana, en la sociedad de hoy. Entre los asistentes, estaba el delegado de la Pastoral de la Familia, Mn. Manel Claret y el Presidente de la Plataforma para la Familia en Cataluña- ONU, Daniel Arasa.
¿Cuál es papel de las parejas que ya somos mayores? Cómo conciliar una vida cristiana con las tendencias sociales actuales? Dónde encontrar un soporte para crecer en comunidad? Con preguntas de este tipo se desarrolló el coloquio. Se profundizó en la esencia de la familia, «el corazón de la sociedad y de la fe», tal como dijo Omella.
Misión renovada de los matrimonios grandes
Respecto a las parejas mayores y el papel que deben desarrollar, el cardenal les pidió que enseñen y transmitan a las parejas más jóvenes toda la experiencia aprendida. Experiencia con la pareja y con la educación de los hijos. También, les pidió su oración como cristianos, por el futuro de los matrimonios en la Iglesia.
Sobre la misma cuestión, Mn. Claret añadió que el matrimonio debe saber reencontrar constantemente su vocación. «Acompañar y hacerse mayor juntos!», exclamó. «Cada época tiene su misión para que el matrimonio en sí tiene valor». «Debe saber encontrar los motivos de su unión y su joya», los animaba el delegado de Familia.
Una red como prevención por el divorcio 
Entre los datos actuales, se señaló el 66% de los divorcios contabilizados en la Iglesia de Cataluña durante el último año. Una cifra «dramática», según señaló el representante del Centro de Preparación para el Matrimonio (CPM), Gerard Santomá, que situó a los catalanes como «los campeones del divorcio». A propósito de esto, el cardenal subrayó la necesidad de no ser pesimistas y pensar como después de los dramas hay un renacimiento. «Tras tocar fondo volvemos a salir», alentava Omella, el cual animó a las familias a ayudarse mutuamente.
En esta línea, una mujer subrayó la necesidad de más prevención para evitar la ruptura de las familias. «Más esfuerzo para mostrar el rostro amable del matrimonio». En medio de las diferentes intervenciones se compartió la idea de que las familias deben hacer red. «La familia debe ser más inclusiva, ir más allá de los padres e hijos», exponían entre los asistentes. Omella aplaudir esta vía, animando a todos a «combatir el individualismo» para potenciar los «encuentros entre los matrimonios».
Parroquias abiertas a la familia
Las parroquias fu, también, una propuesta como remedio de este para no «aislarse en la familia pequeña». Un lugar de encuentro y un punto de apoyo para todos los matrimonios. «La parroquia debe ser un lugar de acogida para todos». «Hay que hacer un esfuerzo para acoger desde el amor» se dijo. Acoger a todos, desde sus diferencias y entornos. «Así es como tenemos que hacer frente al reto que nos plantea la actualidad, desde la acogida y la misericordia entre hermanos «expuso el cardenal.