Celebración de la festividad de la Madre Petra en Sant Josep de la Montaña

El obispo Vilanova preside la festividad de la beata, un ejemplo de alegría y caridad

Esta semana el Santuario de San José de la Montaña ha celebrado la festividad de la Madre Petra. Se trata de Ana Josefa Pérez Florido, conocida como beata Petra de San José, que fue la impulsora de la construcción del Real Santuario de San José de la Montaña. El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova acudió para presidir la celebración, donde asistieron los devotos y parte de la feligresía del Santuario.

Legado de la Madre Petra

El legado de la Madre Petra, fundadora de la Congregación de Hermanas Madres de los Desamparados (1906), fue beatificada por San Juan Pablo ll en 1994. Dejó un legado ejemplar marcado por su talante alegre y el cuidado por la gente mayor y los huérfanos.

En el momento de la homilía, el obispo Vilanova destacó la relación espiritual de la Madre Petra con San José, quien, «la impulsó a vivir como la misión que Dios nos pide», dijo el obispo. Una vida «de atrevimiento, osadía, resiliencia… que solo se entiende cuando se mira desde la óptica que Dios intercede». «Una virtud de caridad ejemplar la ejercida de manera heroica en una vida de trabajo y sacrificio para ellos» -añadía el obispo Javier-.

«Madre Petra es una mujer con un corazón de fuego del Espíritu Santo – expuso el obispo Javier-. Este fuego lo quería contagiar y tuvo claro que tenía que dedicarse a aquellos más necesitados: los huérfanos y los desamparados, los ancianos». En esta línea, Mons. Vilanova subrayó como la beata vivía de un amor dividido, por el padre y por el hermano. «La pasión para el Señor no se entiende si no hay una pasión para el hermano, especialmente el más necesitado». Citando las mismas palabras de Madre Petra dijo: «Si tanto he recibido es para darlo todo».

Una misión para hoy en sinodalidad

En pleno contexto de inicio del Sínodo, el obispo va trasladando al día de hoy el legado de la Beata, invitando a continuar cuidando de los desamparados. Entre estos, no solo los más necesitados en su contexto afectivo y económico, sino también los alejados de la fe con Dios. «Hay que escuchar aquello que hoy pide la Iglesia: unirnos para trabajar en comunión como nos dice el Sínodo. El objetivo es vivir la comunión para una clara misión: «Anunciar que cristo es el salvador»», añadió. Tal como dijo el obispo, «un mensaje que muchos todavía no han ni escuchado ni sentido. Hay que anunciarlo con la propia vida y vivir en la iglesia un proceso de renovación y conversión, inspirados por este fuego que vivía la Madre Petra. Siendo así instrumentos de Dios», dijo.

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