Barcelona celebra los 500 años de la fundación de la Orden de los Teatinos

El obispo Javier Vilanova Pellissa preside la celebración en la Iglesia de Sant Gaietà y agradece a los padres teatinos su perseverancia

Fotografía: Agustí Codinach
Este año, los teatinos celebran 500 años de su fundación. Esta segunda quincena de enero ha tenido lugar una eucaristía de acción de gracias por la presencia de los teatinos durante todos estos años. El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova Pellisa presidió la celebración, acompañado de los dos padres teatinos que hoy en día conforman la comunidad de Barcelona, P. Miguel Bonet y P. Fructuoso Ochoa.
Fue en 1524 cuando San Cayetano fundó la Orden en Roma. Años después, en 1632, llegó a Barcelona con una comunidad de cuatro curas «comprometidos con su devoción de buscar el reino de Dios». Lo explica el P. Bonet, quien asegura que hoy en día continúan con convicción de que el «futuro está en manos de Dios y con plena confianza en la Divina Providencia».
Más de un centenar de personas asistieron a la celebración, la cual fue precedida de una comida que tuvo lugar en el Seminario Conciliar de Barcelona. Entre los asistentes, destacaban varios amigos de la comunidad teatina de Barcelona, entre los que se encuentran varios miembros del Grupo de Minusválidos de Cataluña que también se unieron a la celebración de la Eucaristía.

«Gracias por decir «si» al Espíritu de Cristo»

En el momento de la homilía, el obispo Vilanova recordó los inicios de la Orden de los Teatinos y les agradeció el momento cuando al inicio de todo dijeron «si al Espíritu del Señor», en su encuentro con Dios. «Vemos cómo en este encuentro nace un carisma, -exponía el obispo Javier-, una acción del Espíritu Santo. El arquitecto de los Teatinos es el Espíritu de Dios». En este sentido, destacó cómo este «si a Dios» de los Teatinos repercutió en el seno de los fieles que han llegado después, al igual que «el grano de mostaza». «Son los responsables de que muchos hayan dicho también si al Señor, desde hace quinientos años».
Además, como hoja de ruta por todos estos años de continuidad el obispo subrayó el «don de la perseverancia», «un milagro que debe vivirse desde la alegría», dijo. Invitó a «permanecer en Cristo y poniéndolo en el centro», para seguir perseverando en el futuro. También se refirió a la «fidelidad y santidad de los pastores» que debe dar ejemplo a los fieles.
Finalmente, se preguntó sobre el futuro de los Teatinos, que «pasa por el amor» a Dios ya los hermanos. «Hemos visto al Señor y hemos visto el amor. El futuro de la Iglesia pasa por seguir siendo testigos entusiastas y debemos transportar la alegría de nuestra fe. Debemos decir a la gente que Cristo es la respuesta al deseo infinito de felicidad de las personas. El carisma es verdadero si se vive con comunión, unidos y abiertos a todos», añadió
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