Con motivo del primer aniversario de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta, la parroquia de San Agustín ha acogido una celebración de Acción de Gracias para venerar a la Madre de los pobres. El templo quedó lleno hasta la bandera, de cientos de devotos de la Santa así como las religiosas y voluntarios de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad.
Ayudar al pobre, encontrar a Dios
La celebración la presidió, el delegado de Vida Consagrada del arzobispado de Barcelona, Mn. Francisco Prieto. Durante la homilía recordó la Madre Teresa, a través de sus palabras y de su testimonio. Expuso como, a través de su acción incondicional y entregada a los pobres, encontró a Dios, a quien » buscó hasta la saciedad a través de esta imagen social», una imagen donde siempre era su caridad hacia el más necesitado . Mn. Prieto recordó como medio de Calcuta se encontró con la muerte y la pena, y en ese momento ella supo cómo responder «amando y consolando» aquellos que lo sufrían.
Tal como dijo Mn. Prieto, «su vida fue una afirmación de amor a Dios» una demostración de que Él se hace luz allí donde hay la oscuridad. Recordó como la Madre Teresa encontraba a Dios en la oración y como todos debemos guiarnos por este camino quem a partir de la búsqueda y la oración nos guiará hacia aquellos que necesitan a Dios, ya que cuando ayudamos al más vulnerable ayudamos a Dios. Tal como ella decía «servir a los pobres es escucharlos, atenderlos, sonreírles, valorarlos y ayudarles a descubrir que Dios los ama y ha entregado su vida por ellos».
Veneración de la reliquia
Terminada la celebración, se veneró la reliquia de la Santa y se entregó una medalla su a todos los presentes, el arzobispo incluido, quien luego se sumó con todos a un pica pica a las disposiciones de las Misioneras de la Caridad.