Ya dentro de la Semana Santa, la Delegación diocesana de Pastoral del Tráfico hace unas reflexiones sobre el comportamiento de los ciudadanos en el mundo de la movilidad. El goteo casi permanente de accidentes nos golpea por su brutalidad y nos hace pensar en la falta de conciencia del peligro de conducir vehículos, un peligro aumentado por los efectos nocivos del consumo de productos tóxicos (alcohol, drogas, medicamentos, etc.) y por la falta de medidas más severas para los infractores reincidentes.
En unos momentos en nuestra sociedad en la que tenemos muchas preocupaciones añadidas, aumenta la probabilidad de cometer errores en la conducción o, por ejemplo, de cruzar un paso de peatones de manera despistada y sin mirar… Todo esto pueden ser motivos para tener un accidente.
Ser inteligentes
Desde la Pastoral del Tráfico no queremos dar lecciones a nadie, porque intentamos siempre respetar la libertad de la persona, de la misma manera que Dios respeta nuestra y quiere todo lo mejor para nosotros. Ahora bien, hemos de recordar y utilizar la inteligencia recibida con el regalo de la vida, el sentido común y la cordura deben hacernos conscientes de lo que somos y lo que hacemos. Esta aportación la queremos hacer llegar a todo el mundo, de manera abierta, sin distinciones.
Para los cristianos, la Semana Santa es tiempo para pensar, para reflexionar sobre nuestras actitudes, las faltas de amor, de caridad y de ternura, y los comportamientos poco responsables. Por ello, aprovechando el tiempo libre, tenemos que buscar el tiempo necesario para orar y recibir de Cristo Resucitado la luz para convertirnos, para ser mejores y dar testimonio de por qué somos y queremos ser cristianos. ¡Buena Semana Santa y gozosa Pascua de Resurrección para todos!
Esteve Rifà
Colaborador de la Delegación diocesana de Pastoral del Tráfico