
Campanarios con vistas a Barcelona
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El arciprestazgo del Bajo Maresme se encuentra para debatir los interrogantes sobre la transmisión del Evangelio a los jóvenes y hacer red

Por qué los padres llevan sus hijos a catequesis? Como involucrar los más pequeños en la Iglesia? Estos y otros interrogantes son los que plantearon durante el 41º Encuentro de Catequistas del Arciprestazgo de la Sisa. Se trata de un encuentro, donde los catequistas posan en común dudas y propuestas para la catequesis al mundo de hoy. Esta jornada se celebra una vez al año. Este año la anfitriona fue la parroquia de Santa María de Premia del Mig, donde acudieron todos los rectores y catequistas de las diferentes comunidades.
Alella, los Masnou, Cabrera, Cabrils, Teia, Vilassar, Premià… Todas las comunidades unidas en este encuentro, que empezó con una misa para agradecer a Dios la dedicación de los catequistes y pedirle ánimos para salir adelante. Así lo hizo el vicario episcopal del Maresme, Mn. Andreu Oller, durante la homilía.
Así, el vicario alentó a continuar transmitiendo “la luz del Señor”. En este sentido, durante la celebración, que coincidía con la de la Jornada Mundial de Vida Consagrada, tal como hacen los religiosos en esta fecha para renovar su compromiso, los catequistas encendieron una vela, como signo de entrega a Dios. Por eso, Mn. Oller, dijo: “Hoy todos nos ofrecemos porque creemos que se la manera de vivir. El hecho de librar la vida por los otros y vosotros catequistas también lo hacéis, participando de esta ofrenda que se Jesús y nos da la luz”.
Fue un encuentro para hacer equipo y reforzar vínculos. Seguidamente, después de la Eucaristía y de posar en común cada comunidad como se desarrolla la catequesis, tuvo lugar un espacio de debate. De este modo, organizados por grupos debatieron y escuchar la opinión de todos por grupos, respeto diferentes cuestiones sobre la catequesis, para aprender de los otros y mejorar.
Por otro lado, el Encuentro de Catequistas ha sido un paso más, en el camino de la fraternidad que propone el Plan Pastoral. De hecho, de una manera simbólica, había mural donde había diferentes piezas unidas en forma de rompe-caparazones. Cada una llevaba por escrito un compromiso que había posado un catequista y este se unía al de un feligrés desconocido. “Así – según el arcipreste de la Sisa, Mn. Xavier Pich- “hagamos fraternidad, uniendo los diferentes retos de las comunidades de la Sisa y andando en un solo camino”. Todo de retos llenos de esperanza para que la Iglesia no se pare. Todo por una iglesia en salida.