9 DE ABRIL

Santa Casilda

Santa Casilda virgen

Con el nombre procedente del árabe, Casilda (“la que canta”) nació en Toledo de padres musulmanes. Su padre, el emir de Toledo, se había repartido las tierras del califato de Córdoba desde el Guadarrama a Sierra Morena. En su alcázar Casilda vivía a cuerpo de reina. Pero en las mazmorras malvivían algunos presos cristianos. Ella los visitaba y les compadecía llevándoles comida. La tradición nos explica que un día, que se encontraba muy enferma y los médicos del emir no le encontraban el remedio, los cristianos le aconsejaron que fuera a Briviesca (Burgos) a la fuente de San Vicente que tenía aguas saludables. Casilda se curó y, de paso, se bautizó como cristiana, llevando una vida solitaria de eremita. Murió hacia el año 1075.

En Barcelona ciudad su memoria se había venerado en la colegiata de Santa Ana y en la iglesia de Hostafranc, sobre todo. En el día de hoy se bendecían rosas de Santa Casilda que las mujeres recogían para sus remedios, puestas en aceite. Y es que la iconografía la representa con flores en el regazo: la tradición explica que cuando los guardias la atrapaban llevando comida a los presos cristianos, ella abría el delantal… lleno de rosas.

  1. En Alejandría, en Egipto, san Máximo, obispo, que, siendo presbítero, compartió el exilio y la confesión de la fe con el obispo san Dionisio, al que después sucedió (282).
  2. En Alejandría, san Edesio, mártir, hermano de san Apiano, que bajo el emperador Maximino reprochó abiertamente al juez el haber entregado a los leones a las vírgenes consagradas a Dios, siendo detenido por soldados y torturado, y finalmente, por Cristo Señor, arrojado al mar (306).
  3. Cerca de Sirmio, en Panonia, san Demetrio, mártir, muy venerado en todo el Oriente y, de modo especial, en la ciudad de Tesalónica (s. III/IV).
  4. En Cesarea de Capadocia, san Eupsiquio, mártir, que, por haber destruido el santuario de la diosa Fortuna, consumó su martirio bajo el emperador Juliano el Apóstata (c. 362).
  5. En la ciudad de los cenomanos (hoy Le Mans), en la Galia Lugdunense, san Liborio, obispo (s. IV).
  6. En Amida, de Mesopotamia, san Acacio, obispo, que, para redimir a unos persas cautivos y sometidos a crueles torturas, interesó al clero y vendió a los romanos los vasos sagrados de la Iglesia (s. V).
  7. En Castroloco (hoy Mons), de Henao, en Neustria, santa Valdetrudis, religiosa, hermana de santa Aldegundis, que, siendo esposa de san Vicente Madelgario y madre de cuatro santos, a semejanza de su marido se ofreció a Dios y recibió el hábito monástico en el cenobio fundado por ella misma (688).
  8. En el monasterio de Jumièges, también en Neustria, san Hugo, obispo de Rouen, el cual gobernó a la vez el monasterio de Fontenelle y las iglesias de París y Bayeux, y finalmente, renunciando a estos cargos, estuvo al frente del monasterio de Jumièges (730).
  9. En el lugar llamado San Vicente, cerca de Briviesca, en la región de Castilla, en España, santa Casilda, virgen, que, nacida en la religión mahometana, ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel y después, ya cristiana, vivió como eremita (1075).
  10. En Aureil, en la región de Limoges, en Francia, san Gauquerio, canónigo regular, que fue para el clero ejemplo de vida en común y de celo por las almas (1140).
  11. En el monte Senario, en la Toscana, beato Ubaldo Adimari, presbítero de la Orden de Siervos de María, que pasó de la milicia terrestre al servicio de María, por obra de san Felipe Benizi (1315).
  12. En Tana, en la India occidental, beato Tomás de Tolentino, presbítero de la Orden de Hermanos Menores y mártir, que, habiendo viajado hasta el imperio de China para anunciar el Evangelio, al dirigirse después hacia el territorio de los tártaros y de los hindúes coronó su misión con un glorioso martirio (1321).
  13. En Bricherasio, cerca de Pinerolo, en el Piamonte, beato Antonio Pavoni, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que fue apuñalado al salir de la iglesia, después de predicar contra la herejía (1374).
  14. En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beata Celestina Faron, virgen de la Congregación de las Pequeñas Siervas de la Inmaculada Concepción y mártir, la cual, al ser ocupada militarmente Polonia durante la guerra, fue encarcelada por la fe de Cristo y, agotada por las privaciones, alcanzó la gloriosa corona (1944).

 

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