San Jaime Berthieu, presbítero y mártir
San Jaime Berthieu, presbítero y mártir
Nacido en un ambiente rural de la Alvernia francesa, Jaime (“el segundo”, de mellizos) se ordenó sacerdote en 1864. Después de ejercer de vicario por distintas parroquias ingresó en los jesuitas, que lo enviaron a Madagascar. En aquella gran isla Jaime y otros compañeros hicieron una gran tarea misionera, abriendo iglesias y escuelas. No lo tuvieron nada fácil a causa de las dos guerras entre Francia y Madagascar, que finalmente desembocaron en la colonización francesa de la isla, marcada por la violencia y la represión. En 1896 tuvo lugar una revuelta indígena que asoció el cristianismo con la ocupación francesa. El beato Jaime fue arrestado y conminado a abandonar la fe cristiana, pero él se negó. Después de ser apaleado y de hacerlo andar durante unos cuantos días seguidos para llevarlo a juicio, no pudo seguir el ritmo de la marcha y fue fusilado. El 21 de octubre del 2012 fue canonizado por el papa Benedicto XVI y se convirtió en el primer santo mártir de Madagascar.
- En Aix, de la Provenza, en la Galia, san Maximino, al que se atribuye el comienzo de la fe cristiana en esta ciudad (s. I inc.).
- En Rouen, también en la Galia, san Gildardo, obispo (514).
- En Soissons, de nuevo en la Galia, san Medardo, obispo de Viromande, quien trasladó su sede de esa ciudad a la de Noyon, desde la cual trabajó para convertir al pueblo de la superstición pagana a la doctrina de Cristo (560).
- En Fano, del Piceno, en Italia, san Fortunato, obispo, que trabajó en la redención de cautivos (s. VI).
- En Metz, de Austrasia, en la Galia, san Clodulfo, obispo, hijo de san Arnulfo y consejero real (c. 660).
- En York, en Inglaterra, san Guillermo Fitzherbert, obispo, varón amable y benigno, que fue depuesto injustamente de su sede y se refugió entre los monjes de Winchester, pero restituido después en sus funciones, perdonó a sus enemigos y procuró la paz entre todo el pueblo (1154).
- En Londres, de nuevo en Inglaterra, beato Juan Davy, diácono de la Cartuja de esa ciudad y mártir, que bajo Enrique VIII, por su fidelidad a la Iglesia y al Romano Pontífice, fue encarcelado hasta morir de hambre (1537).
- En Ambiatibé, en Madagascar, beato Jacobo Berthieu, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que en tiempos de paz y de guerra trabajó incansable en favor del Evangelio, siendo tres veces expulsado de las misiones, y finalmente, por odio a la fe, tras ser invitado a la apostasía, fue pisoteado hasta la muerte (1896).
- En Oporto, en Portugal, beata María del Divino Corazón de Jesús Droste zu Vischering, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Buen Pastor, que promovió con tesón la devoción al Sagrado Corazón de Jesús (1899).
- En la aldea de Kuzhikkattussery, de la región de Kerala, en la India, beata María Teresa Chiramel Mankidiyan, virgen, que llevó vida eremítica en medio de una austera penitencia y buscó a Cristo en los más pobres y abandonados, fundando la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia (1926)
- En Cagliari, de Cerdeña, en Italia, beato Nicolás de Gesturi (Juan) Medda, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, el cual, siempre preparado para atender a los pobres, con el ejemplo de su virtud y de su benignidad incitó a muchos al amor hacia los más necesitados (1958).







