Santoral

8 de febrero

DOMINGO V DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO: San Jerónimo Emiliano, presbítero

En febrero, ya tiene flor el almendro.
Dicho popular

San Jerónimo Emiliano, presbítero

De familia noble, Jerónimo Emiliano (1486-1537), después de una profunda conversión, se dedicó a “socorrer a los niños pobres y huérfanos”, como reza la colecta, ya que había descubierto al “Padre de Misericordia”. Con otros compañeros que tenían su mismo espíritu, fundó la Orden de los Clérigos Regulares de Somasca: «Nuestro fin es Dios, fuente de todos los bienes, y -tal como proclamamos en nuestra oración- tenemos que confiar solamente en Él y no en los demás». Atendiendo a los contagiados de la peste murió en Somasca el 8 de febrero de 1537.

Santa Josefina Bakhita, virgen

Cautiva a los ocho años por negreros árabes en el Sudán en 1878, fue vendida como esclava. Los raptores le pusieron el nombre de Bakhita, «Afortunada». El cónsul italiano en el Sudán la compró y la llevó a Italia, cediéndola a una familia amiga que la preparó para el bautismo (1890). Pidió entrar en las Hijas de la Caridad de Canossa, donde trabajó, libre, en la cocina, en la portería y en la sacristía. Las superioras le pidieron que explicara su vida en distintas comunidades. Murió el 8 de febrero de 1947. Fue canonizada el 1 de octubre de 2000 por el papa Juan Pablo II.

Otros santos del día:
  1. En Alejandría, en Egipto, conmemoración de santa Cointa o Quinta, mártir, a quien los paganos, durante la persecución bajo el emperador Decio, querían obligar a adorar a los ídolos, lo que ella rechazó y atada de pies y manos fue arrastrada por calles y plazas, sufriendo un horrendo suplicio (249).
  2. En Pavía, de la Liguria, san Jovencio o Evencio, obispo, que trabajó denodadamente en favor del Evangelio (397).
  3. Conmemoración de los santos monjes mártires del monasterio de San Dio, en Constantinopla (Estambul, hoy en Turquía), que fueron asesinados cruelmente por su defensa de la fe católica, con ocasión del envío de la carta del papa san Félix III contra el patriarca Acacio (c. 485).
  4. En Bretaña Menor, san Iacuto, abad, hermano de los santos Winwaldo y Guethnoc, que construyó cerca del mar el monasterio que después llevó su nombre (s. VI).
  5. En Milán, en Lombardía, memoria de san Honorato, obispo, que ante el inminente ataque de los lombardos salvó a una buena parte de su pueblo, trasladándolo a Génova (c. 570).
  6. En Vesoncio (hoy Besançon), en Burgundia, san Nicecio, obispo (c. 610).
  7. En Verdún, en la Galia, san Pablo, obispo, que, después de ser monje, fue elevado a la sede episcopal de esta ciudad, en la que promovió el culto divino y la vida regular de los canónigos (c. 647).
  8. En Albano, en el Lacio, beato Pedro, apellidado “Igneo” por haber pasado ileso por el fuego, que fue monje de Valumbrosa y después obispo de esta ciudad, trabajando sin tregua para restaurar la disciplina eclesiástica (1089).
  9. En Muret, en la región aquitana de Limoges, san Esteban, abad y fundador de la Orden de Grandmont, que confió a los clérigos la alabanza divina y la contemplación, dejando la administración de los asuntos temporales a la caridad de los hermanos legos (1124).
  10. En Savigliano, en el Piamonte, beata Josefina Gabriela Bonino, virgen, que bajo la protección de la Sagrada Familia de Nazaret fundó una congregación religiosa para educar a los huérfanos y asistir a los enfermos pobres (1906).

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