30 DE OCTUBRE

San Marcelo, mártir

Situémonos el 21 de julio de 298. Probablemente estamos en León (= de Legio), donde acampa la Legio VII Gemina. Se celebra la fiesta de los emperadores. De los cientos de centuriones que están a punto de ofrecer sacrificios, Marcelo (= de Marcus, ‘martillo’) sale de su fila y tira la espada y las insignias de su función al pie de los estandartes. Es cristiano y sólo cree en el Sacrificio de la Cruz.

Como buenos legalistas que son los romanos, el día 28 el presidente Astaiá Fortunato le interroga y decide que pase a la audiencia de agrícola, en Tánger. El gobernador Agrícola no se puede creer lo que le dice Fortunato en la carta. Marcelo se lo confirma todo. La ley romana es muy clara: los traidores al emperador deben ser decapitados. La sentencia se cumplió inmediatamente. Y Marcelo pasó de ser Legionario romano a ser Legionario del Crucificado.