3 DE FEBRERO

San Blas, obispo y mártir

Algunos de los santos más populares son aquellos que invocan para prevenir o curar enfermedades y todo tipo de afecciones. Uno de los que ha tenido más devoción a lo largo de los siglos, tanto en Oriente como en Occidente, es San Blas (siglos III-IV). Médico de profesión y obispo de Sebaste, en Armenia, era muy respetado como sanador. Dice la tradición que incluso los animales lo iban a ver cuando estaban enfermos, pero que si lo encontraban orando esperaban hasta que terminara. Blas fue arrestado durante una persecución contra los cristianos. Después de ser torturado, fue decapitado. Sus restos fueron enterrados por los cristianos y rápidamente la devoción al mártir se extendió por todas partes.

► En la parroquia de Santiago, de la calle Ferran de Barcelona, ​​después de la misa solemne se habían repartido cocas y sobre todo golosinas que se guardaban cuidadosamente para curar el dolor de garganta, pues la tradición explicaba que durante su encarcelamiento había quitado la espina del cuello de un niño, salvándole la vida.