San Gotrán, rey
San Gontrán, rey
Gontrán (“cuervo ávido - guerrero famoso”) era nieto de Clotario I, rey de los francos que se convirtió al cristianismo. Pero nuestro santo nacido en el 525, llevó una vida muy diferente: rey de Orleans, Borgoña, Berry y una parte de la Provenza, se divorció de su esposa, mandó ejecutar a su médico y era amigo de riñas y dado a la lujuria. Pero atormentado por sus malas acciones, se arrepintió de verdad: fundó iglesias y monasterios, acogió a San Columbano dándole el monasterio de Luxeuil. También protegió obispos, celebrando concilios y fue generoso con los pobres. Y durante las epidemias iba a atender personalmente a los enfermos, cosa que le hizo muy popular entre los más humildes. Y después de su muerte hacia el año 592 en Chalons-sur-Saône el pueblo ya lo veneró como santo.
- En Tarso, de Cilicia, san Castor, mártir (s. inc.).
- Conmemoración de los santos mártires Prisco, Malco y Alejandro, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Valeriano, vivían en una granja cerca de Cesarea, en Palestina, y sabiendo que en la ciudad se les ofrecían celestiales coronas de martirio, inflamados del ardor divino de la fe, espontáneamente se presentaron al juez y le reprocharon que se ensañase tanto con la sangre de los santos, y él, inmediatamente, los entregó a las fieras para que los devorasen (260).
- En Heliópolos, de Fenicia, san Cirilo, diácono y mártir, que bajo el emperador Juliano Apóstata sufrió un cruel martirio (~ 362).
- En Alejandría, en Egipto, san Proterio, obispo, que el Jueves Santo, en un tumulto popular, fue cruelmente asesinado por los monofisitas, seguidores de su predecesor Dióscoro (454).
- En Chalons, de Burgundia, en Francia, sepultura de san Gountrán, rey de los francos, que destinó sus tesoros a las iglesias y a los pobres (593).
- En el monte Olimpo, en Bitinia, san Hilarión, hegúmeno del monasterio de Pelecete, que luchó valerosamente por el culto de las santas imágenes (s. VIII).
- En el monasterio de Cister, en Borgoña (hoy Francia), san Esteban Harding, abad, que junto con otros monjes vino de Molesmes y, más tarde, estuvo al frente de este célebre cenobio, donde instituyó a los hermanos conversos, recibió a san Bernardo con treinta compañeros y fundó doce monasterios, que unió con el vínculo de la Carta de Caridad, para que no hubiese discordia alguna entre ellos, sino que los monjes actuasen con unidad de amor, de Regla y con costumbres similares (1134).
- En Naso, cerca de Mesina, en Sicilia, beato Conón, monje, que al regreso de una peregrinación a los Santos Lugares encontró difuntos a sus padres y, distribuyendo su hacienda familiar entre los indigentes, abrazó la vida de anacoreta, según la disciplina de los monjes orientales (1236).
- En Monticiano, cerca de Siena, en la Toscana, beato Antonio Patrizi, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que fue verdadero amador de los hermanos y del prójimo (~ 1311).
- En Tours, en Francia, beata Juana María de Maillé, viuda, que, al morir su esposo en la guerra, quedó reducida a la miseria y, arrojada por los suyos de casa, vivió abandonada de todos en una celda como una reclusa, junto al convento de los Menores, mendigando el pan, abandonada totalmente en Dios (1414).
- En York, en Inglaterra, beato Cristobal Wharton, presbítero y mártir en tiempo de la reina Isabel I, ajusticiado por ser sacerdote (1600).
- En Anjou, en Francia, beata Renata María Feillatreau, mártir, que, estando casada, durante la Revolución Francesa fue decapitada por su fidelidad hacia la Iglesia católica, (1794).
- En Przemysl, en Polonia, beato José Sebastián Pelczar, obispo, fundador de la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón y maestro eximio de la vida espiritual (1924).







