26 DE ENERO

San Timoteo y San Tito, obispos

Al día siguiente de la fiesta de la conversión de San Pablo, celebramos la de sus dos colaboradores más queridos, «verdaderos hijos en la fe» (1 Tm 1,2; Tt 1,4). A Timoteo (de la comunidad de Éfeso), natural de Listra (Asia Menor), de padre pagano y madre judeocristiana, le escribe: «Hago memoria de tu fe sincera, que ya tenían tu abuela Lois y tu madre Eunice. Tú la tienes igual, estoy seguro»(2 Tm 1,5). Somos, también, lo que nos hacen. A Tito (de las comunidades de Corinto y de Creta) le recomienda: «Los que presiden la comunidad deben ser irreprochables y maridos de una sola mujer; sus hijos, deben ser creyentes, y no los han de poder acusar de disolutos o rebeldes» (Tt 1,6).