26 DE DICIEMBRE

San Esteban, diácono y protomártir

«La Sagrada Familia nos atrae por la sencillez de la vida que lleva a Nazaret: una comunidad de amor y de reconciliación… Con la Sagrada Família se experimenta la ternura, la ayuda mutua y el perdón recíproco» (Para Francesc , Ángelus, 29 diciembre 2013).

► HISTORIA DE LA FIESTA

1864: Nacimiento de los Hijos de la Sagrada Familia, fundados por el sacerdote Josep Manyanet i Vives (1833, Tremp-1901, Sant Andreu de Palomar). Durante el siglo XIX surgirán otras órdenes religiosas que tomaron el nombre y el patronaje de la Sagrada Familia y fomentaron su devoción en la Iglesia.
1870: El papa Pío IX proclama San José patrón de la Iglesia universal.
1882, marzo 19: En Barcelona se coloca la primera piedra del Templo de la Sagrada Familia, inicialmente promovido también por el P. Manyanet y diseñado por el arquitecto diocesano Francisco de Paula de Villar y Lozano. Ante su dimisión, el 3 de noviembre de 1883, el joven arquitecto Antoni Gaudí se hará cargo de las obras.
1893: El papa León XIII autoriza esta fiesta como ideal ejemplo de la familia cristiana en un tiempo en el que el papel social de la familia cristiana parece desdibujarse.
Siglo XX, inicios: En tiempos del papa Pío X (1903-1914) la fiesta se suprime.
1914: El papa Benedicto XV la traspasa al 19 de enero; antes se celebraba el tercer domingo después de la Epifanía.
1920, octubre 26: El papa Benedicto XV proclama que la festividad adquiera carácter universal, y se celebra el domingo I después de la Epifanía.
1969: Tras la renovación del Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI la sitúa finalmente en el domingo después de la Octava de Navidad. Si el día de Navidad cae en domingo se celebra el 30 de diciembre.

► Días 26-27-28: Los “Comites Christi” (“acompañantes de Cristo”). Al día siguiente del día de Navidad celebramos tres fiestas de algunos Santos que no nos apartan del Rey de los Santos celebrado en Navidad: San Esteban, San Juan Evangelista y los Santos Inocentes.

También celebramos la fiesta de san Esteban, mártir

La fiesta de San Esteban ya se celebraba a partir del siglo IV tanto en Oriente como en la liturgia romana. El descubrimiento de las reliquias en 415, según la tradición, y la difusión que se hizo por Europa y África, favorecieron que su culto se extendiera rápidamente por todas partes. Sólo en Roma, había veintiocho iglesias dedicadas a su culto.

«En el clima gozoso de la Navidad, esta conmemoración puede parecer fuera de sitio. La Navidad, por supuesto, es la fiesta de la vida y nos infunde sentimientos de serenidad y de paz. ¿Por qué enturbiarla con una violencia tan atroz? Pero en realidad, en la óptica de la fe, la fiesta de San Esteban está llena de sintonía con el significado profundo de la Navidad. En el martirio, la violencia es vencida por el amor, la muerte por la vida. La Iglesia ve en el sacrificio de los mártires su «nacimiento en el cielo». Celebramos hoy, por tanto, el “nacimiento” de Esteban, que brota de la profundidad del Nacimiento de Cristo» (Papa Francisco, Homilía 26.12.13).

HISTORIA DE LA CELEBRACIÓN

Siglo IV, principios: El culto a san Esteban ya existía en Oriente.
361: La fiesta de san Esteban, ya se celebra el 26 de diciembre por el martirologio de Nicomedia y más tarde el siríaco (411)
415, diciembre 5: Según la tradición, el presbítero Luciano habría encontrado sus reliquias en Caphargamala, en la parte norte de Jerusalén (en el camino de Cedrón).
415-417: El leccionario de Jerusalén menciona su culto.
439: El obispo Juvenal, de Jerusalén hace construir una basílica. Están trasladadas las reliquias.
Siglo V: En tiempos de san León (440-461), Anicia Demetria le construye en Roma la iglesia más antigua de la vía Latina.
~475: El obispo Fausto de Rietz (†495) habla ya de una devoción general en Occidente (que también lo es en Oriente, donde también se celebra después de Navidad).
Siglo VIII: La octava de la fiesta ya se celebra en Roma, que hace memoria en el canon romano.
Edad Media: Fuera de Roma, la fiesta era considerada especialmente propia de los diáconos, a los que les correspondía, en ese día, presidir el oficio en el coro y cantar la epístola, el gradual y el Aleluya en la eucaristía, vestidos con la dalmática.