San Esteban, diácono y protomártir
San Esteban, mártir
Según el libro de los Hechos de los Apóstoles es el más ilustre de los siete primeros diáconos. Y el primero de la gran estela de mártires, que a lo largo de la historia han vertido su sangre por Cristo. Esteban, “lleno de gracia y de poder, hacía milagros y prodigios”, exasperando a los contrarios que lo quisieron matar a pedradas. Como un nuevo Cristo, antes de expirar exclamó: “Señor, no les tengas en cuenta su pecado” (Hch 7,60).
- Fiesta de san Esteban, protomártir, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que lo veía sentado en la gloria a la derecha del Padre, siendo lapidado mientras oraba por los perseguidores (s. I).
- En Roma, de el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Dionisio, papa, el cual, después de la persecución bajo el emperador Valeriano, consoló con cartas piadosas y con su presencia a los hermanos y a los afligidos, con dinero redimió de los sufrimientos a los cautivos y enseñó a los ignorantes los principios de la fe, brillando en toda virtud (268).
- Conmemoración de san Zenón, obispo de Maiuma, en Palestina, que edificó una basílica a sus sobrinos mártires Eusebio, Nestabio y Zenón, y hasta el fin de su vida trabajó como tejedor para procurarse el sustento y ayudar a los pobres (c. 400).
- En Roma, en la vía Tiburtina, junto a san Lorenzo, sepultura del papa san Zósimo (418).
- En Sardis, de Lidia, san Eutimio, obispo y mártir, a quien el emperador Miguel el Iconoclasta desterró a causa del culto de las sagradas imágenes, y más tarde, durante el imperio de Teófilo, castigado inhumanamente con azotes, consumó el martirio (824).
- En Madrid, santa Vicenta María López Vicuña, virgen, que fundó y propagó el Instituto de Hijas de María Inmaculada, para que cuidaran del cuerpo y del alma de las jóvenes que, a causa del servicio doméstico, se encontraban fuera de sus familias (1890).
- En el pueblo de Song-Khon, en Tailandia, beatas mártires Inés Phila y Lucía Khambang, vírgenes de las Hermanas Amantes de la Cruz, y también Águeda Phutta, Cecilia Butsi, Bibiana Hampai y María Phon, las cuales, al no querer negar la fe cristiana, fueron fusiladas en el cementerio del pueblo (1940).
- En el lugar llamado Dragali, en Montenegro, beato Segundo Pollo, presbítero de Vercelli, que ejerciendo de capellán castrense durante la guerra, al asistir a un soldado moribundo fue herido, y poco después murió desangrado (1941).







