San Bernardo Calbó, obispo
San Bernardo Calbó, obispo
Bernat, abad del Cister, ordenó la disciplina en su monasterio de Santes Creus i después, como obispo de Vic (1233), fue una persona consciente de su cargo, buen administrador y atento a las necesidades de todos: «Nos vigilaremos si el Espíritu Santo nos asiste, para asegurar la libertad de todos los hijos de Dios, sin permitir que uno sea oprimido por la pasión del otro» (Mons. Josep Torras i Bages, 1846-1916).- En Roma, en el cementerio Trasonas, de la vía Salaria Nueva, santos Crisanto y Daria, mártires, a los que dedicó sus alabanzas el papa san Dámaso (c. 253).
- En Soissons, de la Galia Bélgica, santos Crispín y Crispiniano, mártires (c. s. III).
- En Florencia, ciudad de la Toscana, san Miniato, mártir (c. s. III).
- En Périgeux, de Aquitania, san Frontón, considerado como el primer anunciador del Evangelio en esta ciudad (c. s. III).
- En Constantinopla, santos Martirio, subdiácono, y Marciano, cantor, mártires, que fueron asesinados por los arrianos, en tiempo del emperador Constancio (c. 351).
- En Brescia, ciudad de la región de Venecia, san Gaudencio, obispo, que, ordenado por san Ambrosio, se distinguió entre los prelados de la época por su doctrina y sus virtudes, enseñó a su pueblo de palabra y con sus escritos, y construyó una basílica a la que llamó “Concilio de los Santos” (c. 410).
- En el territorio de Gevaudan, en la Galia, san Hilaro, obispo de Javols (s. VI).
- En las cercanías de Segovia, en Hispania, san Frutos, que llevó vida eremítica junto a una escarpada montaña (c. 715).
- En la ciudad de Pécs, en Hungría, san Mauro, obispo, que, hombre de sólida formación eclesiástica, fue monje y abad del monasterio de San Martín de Pannonhalma (1070).
- En Vic, san Bernardo Calbó, obispo, que, renunciando a su oficio de juez, fue monje cisterciense y abad de su monasterio, para ser elegido más tarde para la sede de Vic, promoviendo la verdadera doctrina (1243).
- En Borgo Sant’Antonio, del Piamonte, muerte del beato Tadeo Machar, obispo de Cork y Cloyne, en Irlanda, que, víctima de las envidias de los poderosos, hubo de salir de su país y, de viaje hacia Roma, descansó en el Señor (1492).
- En la localidad de Nules, cerca de Tortosa, beato Recaredo Centelles Abad, presbítero de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y mártir, que durante la persecución contra la Iglesia, por odio al sacerdocio fue asesinado a las puertas del cementerio (1936).
- En Alcira, en la región de Valencia, beatas María Teresa Ferragud Roig y sus hijas María de Jesús (Vicenta), María Verónica (Joaquina), María Felicidad Masiá Ferragud, vírgenes de la Orden de las Clarisas Capuchinas, y Josefa de la Purificación (Raimunda) Masiá Ferragud, virgen de la Orden de las Agustinas Descalzas, todas ellas mártires, que durante la misma persecución dieron testimonio invicto de su fe en Cristo, mereciendo ser coronadas (1936).







