San Pedro Canisio, presbítero y doctor de la Iglesia
San Pedro Canisi, presbítero y Doctor de la Iglesia
Jesuita (1521-1597) que trabajó mucho en la defensa de la fe católica, durante muchos años en Alemania ("segundo apóstol", después de S. Bonifacio). Estudioso principalmente de los Padres, participó como teólogo en el Concilio de Trento. Además de la predicación, escribió muchas obras (la más famosa, el "Catecismo"): «Ya sabéis, oh Señor, cuantas veces y con cuanta urgencia me confiaste Alemania aquel mismo día, tanto que desde entonces este anhelo no me ha abandonado nunca; por Alemania querría vivir y morir».
1 San Pedro Canisio, presbítero de la Compañía de Jesús y doctor de la Iglesia, el cual, enviado a Alemania, se dedicó con ahinco a defender la fe católica y a confirmarla con la predicación y los escritos, entre los que sobresale el Catecismo, encontrando el reposo de sus trabajos en Friburgo, población de Suiza (1597).
- Conmemoración de san Miqueas, profeta, el cual, en los días de Joatan, Acaz y Ezequias, reyes de Judá, defendió con su predicación a los oprimidos, condenó a los ídolos y las perversidades, y anunció al pueblo elegido que, desde los días eternos, nacería en Belén de Judea un caudillo que apacentaría a Israel con la fortaleza del Señor.
- En Licia, san Temístocles, mártir, el cual, según se cuenta, en tiempo del emperador Decio se ofreció en lugar de san Dióscoro, que era buscado para ser ajusticiado, y torturado en el potro, arrastrado y apaleado, alcanzó la corona del martirio (s. III).
- En Montecerignone, de la Romagna, beato Domingo Spadafora, presbítero de la Orden de Predicadores, que trabajó diligentemente en el ministerio de la predicación (1521).
- En Hanoi, en Tonquín, pasión de los santos Andrés Dung Lac y Pedro Truong Van Thi, presbíteros y mártires, los cuales, al despreciar el mandato de pisotear la cruz, consumaron el martirio con la degollación. Su memoria se celebra el veinticuatro de noviembre (1839).
- En Coblenza, en Alemania, beato Pedro Friedhofen, religioso, que desempeñando el oficio de caminero, fundó después la Congregación de Hermanos de la Misericordia de María Auxiliadora, a causa de la cual sufrió plácidamente y con ánimo sereno muchas burlas y molestias (1860).







