21 DE ABRIL

San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia

De niño, Anselmo soñaba con que subía a las montañas más altas para poder hablar con Dios. Parece que de este diálogo, de mayor, aprendió mucha misericordia. Escribía a los educadores: «Los niños os son confiados para que crezcan y den fruto. Si no reciben amor, ternura y comprensión, en su alma germinarán el odio, el empeño y la envidia. ¡Pruébelo! Añada al rigor benevolencia, que suaviza como un bálsamo».
Considerado el mejor exponente del monacato del siglo XI, escribió grandes obras: Monologion (1076), Proslogion (1078). Arzobispo de Canterbury y primate de Inglaterra, quiso ser hombre de paz, también en política. Murió en 1109 en Canterbury.