20 DE FEBRERO

Beata Julia Rodzinska, virgen y mártir

Entre los millones de víctimas del Holocausto nazi hay numerosos mártires cristianos, especialmente en Polonia. Es el caso de Estanislava Rodzinski nacida en el pueblo polaco de Nawojowa en 1899. Huérfana muy pronto de madre es acogida por las religiosas de un convento de dominicas. Su ejemplo de vida hará que entre en la congregación. Se dedicó a la docencia en diversas escuelas y orfanatos. En 1939, con la ocupación del país por las tropas soviéticas, las religiosas tuvieron que dejar la docencia, pero Julia la continuó clandestinamente en un orfanato de Vilna. Acusada de ayudar a la resistencia, es enviada al campo de concentración de Stutthof (cerca de Danzig). Su buen espíritu la llevó a ayudar a las prisioneras judías, enfermas de tifus hasta que ella misma se contagió, muriendo el 20 de febrero de 1945. El 9 de mayo posterior el campo sería liberado. Durante su séptimo viaje apostólico a Polonia el Papa Juan Pablo II la beatificó el 3 de junio de 1999.