19 DE OCTUBRE

San Pedro de Alcántara, sacerdote

Juan de Sanabria nació en Alcántara el 1499. Era hijo del licenciado Alonso Garavito y de María Vilela de Sanabria. Tuvo siete hermanos. Tras estudiar en el seminario de Salamanca, a los 16 años entrará en el convento franciscano de Los majaretes y allí cambió el nombre por el de Pedro. Reformó la orden franciscana en España y aconsejó santa Teresa de Ávila en la reforma carmelitana.

Era muy austero con él mismo («el cuerpo, que descanse en el cielo») y flexible con los demás. Murió en 1562 y fue canonizado en 1669.

Hoy también celebramos la fiesta de san Juan de Bréfeuf y san Isaac Jogues, sacerdotes y compañeros mártires.

Juan de Brébeuf e Isaac Jogues eran dos jesuitas franceses que, junto con otros seis compañeros, llegaron a Quebec (1625). En 1632 las autoridades francesas firmarán el Tratado de Saint-Germian-en-Laye para evangelizar de forma sistemática aquellas tierras coloniales.

Su método evangelizador consistía en integrarse plenamente en la vida de las tribus, y así conseguían algunas conversiones. Cuando los iroqueses, aliados de los ingleses, derrotaron a los hurones, que tenían el apoyo francés, los jesuitas no quisieron abandonar a los vencidos, y fueron siendo capturados y torturados hasta la muerte por los vencedores, entre los años 1642 y 1649. Canonizados en 1930.

También San Pablo de la Cruz, presbítero

Pablo de la Cruz (1694-1775), era hijo de una familia de mercaderes del norte de Italia que se empobrecieron. Cuando tenía unos veinte años tuvo una experiencia profunda de conversión en que Cristo lo llamaba a una vida de oración y renuncia. Viviendo retirado del mundo durante una temporada y con el apoyo del obispo, escribió una regla de vida comunitaria, que sería la semilla de los pasionistas, aprobados en 1769: «Acercaos, por tanto, a Jesucristo crucificado y no desea otra cosa sino que todos hagan en todo su voluntad» (Carta). Canonizado por Pío IX en 1867.

En Terrassa: Virgen de la Salud, patrona de la diócesis

Tan necesaria como es, la salud: la del «cuerpo y la del espíritu». Por eso le pedimos con toda confianza a la Virgen con esta advocación que nos «libere de una vida triste» y así podamos llegar con salud a «la alegría del cielo».

► HISTORIA DE LA FIESTA

Siglo XVII: En la sierra de San Iscle, en las afueras de Sabadell, se empieza a venerar una imagen.
1882: Se inaugura un santuario.
1907: Se levanta el campanario y el camarín (1928).
1936: Fuego por todos sitios.
1940: Se rehace totalmente después de los desperfectos de 1936.
1947: Coronación de la imagen.
2008: Patrona del nuevo obispado de Terrassa.