MIÉRCOLES DE CENIZA: Beato Jorge Kaszyra, presbítero
Beato Juan de Fiesole, presbítero
Más conocido como Fray Angélico (c. 1390-1455), Juan entró en la orden de los dominicos cuando tenía unos veinte años, y pronto demostró poseer un talento extraordinario como pintor. En 1436, juntamente con otros compañeros, fue enviado al nuevo convento de San Marcos de Florencia. El superior de la comunidad, el futuro san Antolino, le encargó la decoración pictórica del edificio. En la celda de cada fraile Angélico pintó una escena diferente de la vida de Cristo, verdaderas obras maestras que aun hoy se conservan intactas. En vida obtuvo un gran reconocimiento y popularmente se le llamaba beato a causa de su arte tan inspirado, creado desde la oración.
- En Beth Lapat, en el reino de los persas, pasión de los santos Sadoth, obispo de Seleucia, junto con ciento veintiocho compañeros mártires, presbíteros, clérigos y vírgenes consagradas, que, rechazando adorar el sol, fueron apresados y, después de crueles tormentos, sufrieron la muerte por sentencia real (342).
- En Toledo, en Hispania, san Eladio, que, después de haber dirigido los asuntos públicos en el palacio real, fue abad del monasterio de Agali y, elevado después al obispado de Toledo, se distinguió por los ejemplos de caridad (632).
- En Constantinopla, san Tarasio, obispo, insigne por su piedad y su erudición, que inició el Concilio Niceno II, en el cual los Padres defendieron el culto de las santas imágenes (806).
- En el monasterio de Céntula, en la región de la Galia Ambianense, san Angilberto, abad, que, dejando los cargos palatinos y militares, y con el consentimiento de su esposa Berta, que también recibió el santo velo, abrazó la vida monástica y rigió con éxito dicho monasterio (814).
- En Coimbra, en Portugal, san Teotonio, que peregrinó dos veces a Jerusalén y, después de recusar la custodia del Santo Sepulcro, volvió a su patria y fundó la Congregación de Canónigos Regulares de la Santa Cruz (c. 1162).
- En Roma, beato Juan de Fiésole, apellidado “Angélico”, presbítero de la Orden de Predicadores, que, siguiendo de cerca a Cristo, lo que contemplaba interiormente lo expresaba en sus pinturas, para atraer a los hombres a los bienes eternos (1455).
- En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Harrington, presbítero y mártir, oriundo del condado de York, el cual, durante el reinado de Isabel I, por razón de su sacerdocio ejercido en Inglaterra fue condenado a ser decapitado y alcanzó la corona del martirio en Tyburn (1594).
- También en Londres, beato Juan Pibush, presbítero y mártir, que, encarcelado varias veces reinando Isabel I, fue condenado a muerte a causa de su condición sacerdotal, y se cumplió la sentencia en Southwark, siendo ahorcado y seguidamente descuartizado (1601).
- En la ciudad de Uchangfou, en la provincia de Hupei, en China, san Francisco Régis Clet, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que durante treinta años, y en medio de grandes dificultades, anunció el Evangelio, pero, denunciado por un apóstata, después de una larga cautividad fue estrangulado por su condición de cristiano (1820).
- En Guizhou, ciudad de China, san Juan Pedro Néel, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, que, acusado por predicar la fe cristiana, fue atado a la cola de un caballo y arrastrado un largo trecho, sometido a todo género de burlas y tormentos, y finalmente degollado. Con él sufrieron el martirio los santos Martín Wu Xuesheng, catequista, Juan Zhang Tianshen, neófito, y Juan Chen Xianheng (1862).
- En Bérgamo, en Italia, beata Gertrudis (Catalina) Comensoli, virgen, que fundó una congregación de religiosas para la adoración del Santísimo Sacramento y la educación de la juventud (1903).
- En Rzeszow, en Polonia, beato Jorge Kaszyra, presbítero de la Congregación de los Clérigos Marianistas y mártir, que, durante la ocupación militar en tiempo de guerra, fue quemado por los perseguidores de la Iglesia a causa de su fe en Cristo (1943).







