17 DE SEPTIEMBRE

San Roberto Bellarmino, obispo y doctor de la Iglesia

Roberto (1542-1621) fue Provincial de los jesuitas, teólogo particular del papa, consultor del Santo Oficio y párroco de la Penitenciaria, autor de varios catecismos precursores del catecismo tridentino: «La prosperidad y la adversidad, la riqueza y la pobreza, la salud y enfermedad, honor y deshonor, vida y muerte… serán bienes, y podrás buscarlos, si son útiles para la gloria de Dios y para tu salvación; si son nocivos, serán malos y será necesario que los evites» (Tratado). Muerto en 1621. Doctor de la Iglesia (1931).

  1. Sepultura de san Sátiro, cuyos insignes méritos les relata su hermano san Ambrosio. Cuando todavía no estaba iniciado en los misterios cristianos, sufrió un naufragio sin miedo a la muerte, pero, salvado de las aguas, entró en la Iglesia de Dios para no morir con las manos vacías. Unido en íntima y mutua fraternidad a su hermano Ambrosio, fue enterrado por el obispo de Milán junto al mártir san Víctor. En Milán, en Liguria (377).
  2. Pasión de san Lamberto, obispo de Maastricht y mártir. Desterrado, se retiró al monasterio de Stavelot y tiempo después, restituido en la sede, mientras ejercía brillantemente la función pastoral, siendo inocente fue asesinado por los enemigos de la Iglesia. En Lieja, Australia (ahora Bélgica) (~ 705).
  3. San Rodingo, abad, fundador y piadoso prepósito del monasterio de Beaulieu, cercano a Lyon. En el bosque de Argona, en las orillas del Mosa, en Australia (ahora Francia) (s. VIII incierto).
  4. Santa Columba, virgen y mártir. Durante la persecución desatada por los árabes confesó espontáneamente su fe ante el juez y otros magistrados, por lo que fue degollada ante las puertas del palacio. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía (853).
  5. Santa Hildegarda, virgen. Expuso y describió piadosamente en libros sus conocimientos experimentales, tanto sobre ciencias naturales, médicas y musicales, como de contemplación mística. En el monasterio del monte San Ruperto (ahora Rupertsberg), cerca de Bingen, en Hesse (1179).
  6. Beato Querubin Testa, sacerdote de la orden de Ermitaños de San Agustín, devotísimo de la pasión del Señor. En Aviliana, en el territorio de Turín, en Piamonte (1479).
  7. San Pedro Arbués, sacerdote y mártir, canónigo regular de la orden de San Agustín. Dedicado en ese reino a combatir supersticiones y herejías, fue asesinado ante el altar de la iglesia catedral a manos de algunos afectados por su oficio de inquisidor. En Zaragoza, en Aragón (1485).
  8. Pasión de san Manuel Nguyen Van Trieu, sacerdote y mártir, bajo el régimen del emperador Canh Thinh. En Huè, de Annam (ahora Vietnam) (1798).
  9. San Francisco María de Camporosso, religioso de la orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que fue eximio por su caridad hacia los pobres y por su entrega al bien y salvación de sus vecinos enfermos, haciéndose ofrenda como víctima de la peste arrolladora. En Génova, en la región de Liguria (1866).
  10. Beato Segimundo Félix Felinski, obispo de Varsovia. En medio de grandes dificultades trabajó por la libertad y la instauración de la Iglesia. Para atender a las necesidades del pueblo, fundó el instituto de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María. En Cracovia, ciudad de Polonia (1895).
  11. Beato Juan Ventura Solsona, sacerdote y mártir, que, perseverante en su fe, emigró a la gloria celestial durante la cruel persecución religiosa. En el Castillo de Villamalefa, en la comarca castellonense del Alt Millars (1936).
  12. Beato Timoteo Valero Pérez, sacerdote de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que en esta persecución derrama su sangre por la fe de Cristo. En Madrid (1936).
  13. Beato Segimundo Sajna, sacerdote y mártir, fusilado en tiempos de guerra para no abdicar de su fe bajo un régimen extranjero hostil a Dios. En los bosques de Palmiry, cerca de Varsovia, en Polonia (1940).

Otros: advocaciones marianas, conmemoraciones de congregaciones religiosas, santos y beatos (tradición, costumario…).

Vic: Dedicación de la iglesia-catedral (1038).

Cistercienses: San Martín de Finojosa, obispo (1213)

Lluvia de septiembre es buena para las viñas y mejor para las siembras.

Lluvia de septiembre es buena para las viñas y mejor para las siembras.