Beato José María Cassant, presbítero
Beato José María Cassant, presbítero
José María (1878-1903), hijo de una familia campesina del sur de Francia, solo hablaba occitano, tuvo que aprender el francés, y el latín le costaba muchísimo. Por eso le aconsejaron que no entrase en el seminario, y, todo bondad, optó, a los dieciseis años por entrar en la trapa de Santa María del Desierto, cerca de Tolouse. El nuevo novicio siempre se mostraba contento, y por eso se ganó la simpatía de los compañeros. Pero, a parte del buen carácter, no parecía destacar en nada más. Ni siquiera en salud: y pronto la tuberculosis le visitó. A pesar de todo, hizo los votos solemnes, recibió la ordenación sacerdotal, y siempre cultivó intensamente la oración. El cuerpo se le iba debilitando, pero espiritualmente se iba fortaleciendo y hasta el último momento se mantuvo en una paz diáfana. Tenía 25 años. Beatificado por Juan Pablo II en el 2004.
- En Roma, en la vía Salaria Antigua, «ad septem Palumbas», santos Blasto y Diógenes, mártires (s. inc.).
- En Apolonia, de Macedonia, santos Isauro, Inocente, Félix, Hérmio, Peregrino y Basilio, mártires (s. inc.).
- En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos mártires Nicandro y Marciano. Siendo soldados, rechazaron hacer ofrenda y se negaron a sacrificar a los dioses, y por ello fueron condenados a la pena capital por el prefecto Máximo, en la persecución durante el tiempo del emperador Diocleciano (c. 297).
- En Besançon, en la Galia Lugdunense, san Antidio, obispo y mártir, que fue condenado a muerte, según se dice, por Croco, rey de los vándalos (c. 411).
- En Bitinia, san Hipacio, hegúmeno del monasterio de los Rufinos, quien, de vida austera y duros ayunos, enseñó a sus discípulos la perfecta obediencia de la observancia monástica, y a los seglares el verdadero temor de Dios (446).
- En Bretaña Menor, san Herveo, eremita, ciego de nacimiento, que cantaba los goces del paraíso (s. VI). 7. En Orleans, en la Galia, san Avito, abad (c. 530).
- En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o Raniero, pobre y peregrino por Cristo (1160).
- En Lorvaô, en Portugal, santa Teresa, quien, reina de León y madre de tres hijos, al perder a su esposo abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense (1250).
- En Lorvaô, en Portugal, santa Teresa, quien, reina de León y madre de tres hijos, al perder a su esposo abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense (1250).
- En Venecia, beato Pedro Gambacorta, fundador de la Orden de los Eremitas de San Jerónimo, cuyos primeros religiosos fueron ladrones que él mismo había convertido (1435).
- En Nápoles, de la Campania, beato Pedro Burali, de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, primero obispo de Piacenza y después de Nápoles, que se entregó de lleno a restaurar la disciplina de la Iglesia y a confirmar en la fe la grey que se le había confiado (1578).
- En el litoral de Francia, en una nave anclada ante el puerto de Rochefort, beato Felipe Pappon, presbítero de Autun y mártir, que siendo párroco durante la Revolución Francesa, por ser el hecho de ser sacerdote fue encarcelado, muriendo después de haber dado la absolución a otro cautivo (1794).
- En el lugar de Qua Linh, en Tonquín, san Pedro Da, mártir, quien, de oficio carpintero y sacristán, fue sometido a muchos y crueles tormentos en tiempo del emperador Tu Duc, permaneciendo firme en la profesión de su fe, por lo que finalmente fue arrojado a las llamas (1862).







