17 DE JUNIO

Beato José María Cassant

Si «en casa de mi Padre hay lugar para muchos» (Jn 14,2), en la casa de la Iglesia también lo hay para muchos. José María (1878-1903), hijo de una familia campesina del sur de Francia, sólo hablaba occitano, tuvo que aprender el francés y el latín se le haría una montaña. Por eso le aconsejaron que no entrara en el seminario, bueno como era, y optó, a los 16 años por entrar en el foso de Santa María del Desierto, cerca de Toulouse.

El nuevo novicio siempre se mostraba contento, por lo que muy pronto se ganó la simpatía de los compañeros. Pero aparte del buen carácter, no parecía destacar por nada más. Ni siquiera en salud: muy pronto la tuberculosis lo visitó. Con todo, hizo los votos solemnes, recibió la ordenación sacerdotal, y siempre cultivó intensamente la oración. El cuerpo se le iba debilitando, pero espiritualmente se iba fortaleciendo y hasta el último momento se mantuvo en una paz diáfana. Tenía 25 años. Fue beatificado por Juan Pablo II en 2004.