17 DE ENERO

San Antonio, abad

La Vita, del «más ilustre monje de la antigüedad» nacido el 250, escrita por san Atanasio, nos informa que, una vez muertos sus padres, se tomó tan en serio aquellas palabras de Jesús: «Si realmente quieres llegar al final, ve, vende todos tus bienes y dalos a los pobres, luego sígueme» (Mt 19, 21) que se fue, solo, en el desierto de Egipto durante más de 20 años (con un paralelismo con la vida de San Pablo, el ermitaño). Pero no se va a desentenderse de los problemas del mundo: mantuvo contactos con la Iglesia de Alejandría, su ciudad, y animaba a todos los que le pedían consejo: muchos cristianos la llamaban «Padre» («Abad»), llenando el desierto de monasterios. También una vida santa debía ser larga: murió un 17 de enero de 356, con más de cien años. Tiene una estatua en la girola de la catedral de Barcelona.