16 DE FEBRERO

Santa Juliana, virgen y mártir

Santa Juliana, virgen y mártir

La santa de hoy es la patrona del pueblo de Santillana de Mar. Parece que de Santa Juliana derivó santa Illana. Como suele pasar, los primeros cristianos de aquellas tierras cántabras querían estar emparentados con los primeros testigos de la fe. El relato tradicional de su martirio, recoge aspectos que ya encontramos en otros mártires: joven bonita, de bona familia senatorial, en les tierras de la Campania (capital Nápoles), que se convierte al cristianismo, con la oposición de los padres, la pasión del prefecto romano por ella, las amenazas de muerte, la promesa de vivir como una princesa si renuncia a su fe y finalmente su ejecución. A Juliana, nada le satisfacía más que su fe. En el corazón de la colegiata de Santillana, la podemos admirar en una gran estatua de piedra, en el lugar donde los reyes de Castilla le hacen sus ofrendas, los guerreros se arrodillaban y los obispos se entierran.

  1. En la Campania, santa Juliana, virgen y mártir (s. inc.).
  2. En Cesarea de Palestina, santos mártires Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel, cristianos egipcios que, por haber servido a los confesores condenados a las minas, fueron apresados por el prefecto Firmiliano, en tiempo de Galerio Maximiano, y, después duros tormentos, les degollaron. Tras ellos fueron martirizados Pámfilo, presbítero, Valente, diácono de Jerusalén, y Pablo, oriundo de la ciudad de Iamnia, que habían permanecido dos años en la cárcel, así como Porfirio, siervo de Pámfilo, además de Seleuco, capadocio que ostentaba un grado en la milicia, y Teodulo, anciano de la familia del prefecto Firmiliano. Finalmente, el capadocio Julián, llegado como peregrino en aquel momento, fue denunciado como cristiano por haber besado los cuerpos de los mártires y, por orden del prefecto, quemado a fuego lento (309).
  3. En el reino de los persas, san Maruta, obispo, que, al establecerse la paz de la Iglesia, presidió el concilio de Seleucia, reparó las iglesias destruidas durante la persecución bajo el rey Sapor y colocó las reliquias de los mártires de Persia en la ciudad episcopal, la cual recibió en aquella ocasión el nombre de Martirópolis (antes de 420).
  4. En Borgo San Pietro, en el Abruzo, beata Filipa Mareri, virgen, que, despreciando las riquezas y el fasto mundano, abrazó la forma de vida de santa Clara, recientemente establecida en aquella región (1236).
  5. En Perusa, de la Umbría, conmemoración del beato Nicolás Paglia, presbítero de la Orden de Predicadores, que recibió de santo Domingo el hábito y la misión de predicar (1256).
  6. En Turín, en Italia, beato José Allamano, presbítero, que, lleno de fervor, para propagar la fe cristiana fundó las congregaciones de hombres y de mujeres denominadas de las Misiones de la Consolata (1926).

 

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