San Lorenzo O’Toole, obispo
San Lorenzo O’Toole, obispo
Nacido en 1128 en Castledermot (Irlanda), Lorenzo (“de Laurentium”, de ‘laurus’ = laurel) primero fue abad del monasterio de Glendalough y después fue nombrado obispo de Dublín (1162), procurando levantar la vida espiritual de la diócesis en medio de las peleas de la invasión normanda y la presencia de Enrique II de Inglaterra en la isla. Después de participar en el III Concilio de Letrán (1173) el papa Alejandro III lo nombró legado papal para Irlanda, convocando el sínodo de Clonfert para desterrar los abusos. Murió en 1180 y fue canonizado en 1225.
- En Heraclea, de Tracia, san Teodoto mártir (c. s. III).
- En Gangres, de Paflagonia, san Hipacio, obispo, que murió mártir, lapidado en un camino por los herejes novacianos (325).
- En Aviñón, de la Provenza, san Rufo, considerado como el primero que estuvo al frente de la comunidad cristiana de esta ciudad (s. IV).
- En la isla de Bardsey, en la costa de Cambria septentrional (hoy País de Gales), san Dubricio, obispo y abad (s. VI).
- En Traú, en Dalmacia, san Juan, obispo, que, siendo ermitaño en un monasterio camaldulense, fue ordenado obispo y defendió felizmente la ciudad de la destrucción intentada por el rey Colomano (c. 1111).
- En la localidad de Eu, en Normandía, tránsito de san Lorenzo O´Toole (Lorcan Ua Tualthail), obispo de Dublín, que, entre las dificultades de su tiempo, promovió valerosamente la disciplina regular de la Iglesia, procuró poner paz entre los príncipes y, finalmente, habiendo ido a visitar a Enrique, rey de Inglaterra, consiguió los gozos de la paz eterna (1180).
- En el cenobio de Santa María de Gualdo Mazocca, cerca de Campobasso, en Italia, beato Juan de Tufaria, eremita (1170).
- En Mariëngaarde, en Frisia, san Siardo, abad, de la Orden Premonstratense, notable por su observancia regular y por su prodigalidad para con los pobres (1230).
- En Argel, de África septentrional, san Serapión, religioso y mártir de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, de la cual fue el primero que, para la redención de los fieles cautivos y predicación en fe cristiana, mereció la palma del martirio (1240).
- En Jerusalén, santos Nicolás Tavelic, Deodato Aribert, Esteban de Cúneo y Pedro de Narbone, presbíteros de la Orden de los Hermanos Menores y mártires, que por predicar libremente en la plaza pública la religión cristiana a los sarracenos y confesar constantemente a Cristo como Hijo de Dios, fueron quemados vivos (1391).
- En Caccamo, de Sicilia, beato Juan de Licio, presbítero, de la Orden de Predicadores, eminente por su incansable caridad para con el prójimo, por la propagación del rezo del Rosario y por la observancia de la disciplina regular, descansando en el Señor a los ciento once años de edad (1511).
- En la fortaleza de Binh Dinh, en Conchinchina, san Esteban Teodoro Cuénot, obispo de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, que tras veinticinco años de trabajos apostólicos, durante la feroz persecución bajo el emperador Tu Duc fue arrojado a una cuadra de elefantes, donde murió agotado de sufrimientos (1861).







