Beato Manuel Borràs i Ferré, obispo y compañeros mártires
Beato Manuel Borràs i Ferré, obispo y compañeros mártires
La mayoría de mártires de la persecución religiosa de 1936 fueron laicos (entre 60.000 y 70.000), sacerdotes (4.184) y religiosos (2.648), pero también algún obispo, como es el caso del obispo auxiliar de Tarragona, Manuel Borràs (1880-1936). Hijo del pueblo de la Canonja (Tarragona), fue ordenado sacerdote en 1903. En un encuentro con jóvenes cristianos ya había dicho que «tenemos que estar dispuestos a sacrificar la vida por Cristo y la Iglesia». A él le tocó el 12 de agosto de 1936, cerca del puerto de l’Illa (Tarragona). Después de fusilarlo, los milicianos quemaron su cuerpo. Beatificado en el 2013 en Tarragona.- Conmemoración de san Teófilo, obispo de Antioquía, varón muy erudito, que ocupó esta sede como sexto sucesor de san Pedro y compuso un libro para defender la fe ortodoxa contra el hereje Marción (s. II).
- En Córdoba, población de la provincia hispánica de Bética, santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires, que adornan a la ciudad como tres coronas (s. III/IV).
- En Tesalónica, ciudad de Macedonia, san Florencio, mártir, que, según la tradición, después de varios tormentos murió quemado vivo, (c. s. III).
- En Kobern, junto al Mosela, en el territorio de Tréveris, san Lubencio, presbítero (s. IV).
- En Matuta (hoy Sanremo), en la costa de la Liguria, san Rómulo, obispo de Génova, que, lleno de ardor apostólico, murió durante una visita pastoral (s. V).
- En Tours, de la Galia Lugdunense, san Venancio, abad, el cual, habiéndose casado en su juventud, al visitar la basílica de san Martín se conmovió ante la vida de los monjes y, con el permiso de su esposa, se juntó a ellos para vivir para Cristo (s. V).
- En Salagnac, en el territorio de Limoges, en Aquitania, san Leobono, eremita (fecha incierta).
- En la isla de Iona, en Escocia, sepultura de san Comgano, abad, que llegó a esta región procedente de Hibernia, junto con su hermana santa Kentigerna, los hijos de ésta y algunos misioneros (s. VIII).
- En Augsburgo, de Baviera, en Germania, san Simberto, obispo, que antes fue abad de Mürbach (c. 807).
- En Cierges, en la región de Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas (909).
- Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa Quelidona o Celidona, virgen, que, como dice la tradición, durante cincuenta y dos años condujo vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios, (1152).
- En la localidad de Trino, en el Monferrato, beata Magdalena Panatieri, virgen, hermana de Penitencia de Santo Domingo (1503).
- En el lugar de Balasar, cerca de Braga, en Portugal, beata Alejandrina María da Costa, que al intentar huir de quien la perseguía con mala intención, quedó imposibilitada en todos sus miembros, encontrando en la contemplación de la Eucaristía el modo de ofrecer al Señor todos sus dolores por amor de Dios y de los hermanos más necesitados (1955).







