12 DE ENERO

San Elredo, abad

San Arcadio, mártir, que se escondió en tiempos de persecución, sin embargo, cuando fue detenido un familiar suyo se presentó espontáneamente al juez y, por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses, sufrió dolorosos tormentos hasta consumar el suyo martirio. En Cesarea de Mauritania (ahora Argelia) (c. 304).

Santos mártires Tigrius, sacerdote, y Eutropio, lector, quienes, en tiempos del emperador Arcadio, fueron acusados falsamente de haber incendiado la iglesia principal y el palacio senatorial como reacción al destierro del obispo san Juan Crisóstomo, y fueron sometidos al martirio por orden de Optat, prefecto de la ciudad, partidario del culto a los falsos dioses y contrario a la religión cristiana. En Constantinopla (Estambul, ahora Turquía) (406).

Santa Cesaria (Cesarina), abadesa, hermana del obispo san Cesario, el cual, para ella y para sus hermanas, escribió una Regla destinada a santas vírgenes. En Arle, ciudad de la Provenza, en la Galia (ahora Francia) (c. 529).

San Ferreolo, obispo y mártir, que fue herido de muerte por un sicario mientras exhortaba a la multitud. En Grenoble, Burgúndia (ahora Francia) (c. 659).

San Benito Biscop, abad, que peregrinó cinco veces a Roma, de donde trajo a muchos maestros y libros para que los monjes reunidos en la clausura del monasterio bajo la Regla de san Benito progresaran en la ciencia del amor de Cristo, en bien de la Iglesia. En el monasterio de Wearmouth, Northumbria (ahora Inglaterra) (c. 690).

San Elred (Etelred), abad, quien, educado en la corte del rey de Escocia, ingresó en la orden Cisterciense. Fue maestro eximio de la vida monástica y promovió constante y suavemente, con su ejemplo y sus escritos, la vida espiritual y la amistad en Cristo. En el monasterio de Rievaulx, también en Northumbria (ahora Inglaterra) (c. 1166).

San Martín de la Santa Cruz, sacerdote y canónigo regular, que fue hombre experto en Sagrada Escritura. En la ciudad de León (1203).

San Bernardo de Corleone, de la orden de los Hermanos Menores Capuchinos, admirable por su caridad y eximio por su penitencia. En Palermo, ciudad de Sicilia (ahora Italia) (1667).

Santa Margarita Bourgeoys, virgen, que prestó gran ayuda a los colonos ya los soldados, y trabajó para asegurar la formación cristiana de las jóvenes, fundando para tal fin la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora. En Montreal, en la provincia de Quebec, Canadá (1700).

Beato Antonio Foumier, mártir, quien, artesano de oficio, fue fusilado durante la Revolución Francesa por su fidelidad a la Iglesia. En Preuilly, Anjou, Francia (1794).

Beato Pedro Francisco Jamet, sacerdote, que se distinguió por su ayuda a las religiosas Hijas del Buen Pastor y por su trabajo para la restitución de la paz en la Iglesia, después de un tiempo de inestabilidad. En la ciudad de Caen, Francia (1845).

San Antonio María Pucci, sacerdote de la orden de los Sirvientes de María, quien, párroco durante casi cincuenta años, se dedicó sobre todo a atender a los niños pobres y enfermos. En Viareggio, ciudad de Italia (1892).

Beato Nicolás Burikerd Kitbamrung, sacerdote y mártir, predicador eximio del Evangelio, que fue encarcelado en tiempos de persecución contra la Iglesia y debido a la tisis, que contrajo ayudando a los enfermos, murió de manera ejemplar. En Tomhom, cerca de Bangkok, Tailandia (1944).

San Victoriano, quien, nacido en Italia, abrazó la vida monástica, y dedicado a la oración en la soledad de las montañas pirenaicas, aceptó la responsabilidad de dirigir el monasterio que después llevó su nombre. En el monasterio de Asán, en la región de Barbastro, del Reino de Aragón (c. 561).

Buen enero y buen abril nadie los verá venir.

Buen enero y buen abril nadie los verá venir.