11 DE MAYO

San Poncio, mártir

San Poncio, mártir

«Mujeres, tenemos lechugas tiernas, fresas, miel, hisopo, tomillo y lavanda; para las sangres, comprad las buenas hierbas!». Esto gritaban los vocingleros tiempo ha por las calles de Barcelona en este día de San Poncio (o Ponio). La tradición lo hace mártir en el 258 en Cimiez (Niza) y el “Costumari” de Joan Amades lo hace venir a la ciudad de Barcelona para curar los males a base de hierbas. Venerado en la capilla del Hospital de la Santa Cruz ha resultado tan popular entre los herbolarios catalanes que ha dado nombre a una hierba: Poni-ol (o Ramo de San Poncio) o el ‘poleo’ (de Menta pulegium). «Dios les dijo: “Mirad, yo os doy todas las plantas de la tierra que producen semilla que os servirán de alimento» (Cf. Gn 1,29).

También: San Anastasio, mártir

Marcando el paso en el ejército romano, este hijo de Lleida (según documento del Ayuntamiento del 1587) se encontró, por su fe, marcando el paso entre las filas de los mártires (siglo III). En 1627, los regidores de la Ciudad, ante el obispo y en el altar mayor de la Catedral Vieja, hicieron ‘Voto’ de celebrar la fiesta anual de San Anastasio el 11 de mayo (fecha tradicional del martirio en Badalona en el 303), que llegará a ser la Fiesta Mayor de Lleida. Un notario de la ciudad notificó al párroco de Santa María de Badalona que se había iniciado el culto leridano a san Anastasio y así, éste, supo que, según la tradición, el santo había muerto en su ciudad. En 1635 se iniciaba oficialmente el culto al santo en Badalona, y fu nombrado copatrón en 1672.

  1. En Bizacena, san Mayulo, mártir en Adrumeto, que fue condenado a ser devorado por las fieras (s. II/III).
  2. En Roma, en el vigésimo segundo miliario de la vía Salaria, san Antimo, mártir (s. III).
  3. En Bizancio, san Mocio, presbítero y mártir (s. inc.).
  4. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Mamerto, obispo, que, con motivo de una inminente desgracia, instituyó en esta ciudad unas solemnes letanías para el triduo preparatorio de la fiesta de la Ascensión del Señor (c. 475).
  5. En Varennes, de la región de Langres, también en la Galia, san Gangulfo (s. VIII).
  6. En Souvigny, de Borgoña, san Mayolo, abad de Cluny, quien, firme en la fe, seguro en la esperanza y repleto de una doble caridad, renovó numerosos monasterios de Francia e Italia (994).
  7. En el monasterio de Esterp, cerca de Limoges, en la Galia, san Gualterio, presbítero y superior de los canónigos, el cual, después de haberse ejercitado desde su infancia en el servicio de Dios, resplandeció por su mansedumbre para con sus hermanos y por su caridad hacia los pobres (1070).
  8. En Verucchio, cerca de Forlí, en la Romaña, beato Gregorio Celli, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, de quien se dice que, después de haber sido rechazado por sus hermanos de religión, se retiró al monte Carnerio con los Hermanos Menores, en donde murió (1343).
  9. En York, en Inglaterra, beatos Juan Rochester y Jacobo Walworth, presbíteros y monjes de la Cartuja de Londres, los cuales, durante el reinado de Enrique VIII, por haberse mantenido fieles a la Iglesia, fueron suspendidos con cadenas de las almenas de la muralla de la ciudad hasta que murieron (1537).
  1. En Nápoles, de la Campania, san Francisco de Jerónimo, presbítero de la Compañía de Jesús, que se dedicó a predicar misiones populares y al servicio pastoral de los marginados (1716).
  2. En Cagliari, en Cerdeña, san Ignacio de Laconi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien por plazas y tabernas del puerto pedía incansablemente limosnas para socorrer las miserias de los pobres (1781).
  3. En Saigón, en Conchinchina (hoy Vietnam), san Mateo Lê Van Gâm, mártir, que fue detenido por introducir con su pequeña embarcación a los misioneros europeos y, al cabo de un año transcurrido en la cárcel, fue decapitado por orden del emperador Thiêu Tri (1847).

Si en mayo no vieres lodo, dalo por perdido todo.

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