Beato Domènec Castellet, sacerdote y mártir
Beato Luis Eixarc, presbítero y mártir
Uno de los dominicos beatificados por Pio IX es el joven Luís nacido en Barcelona (1597) y bautizado en la basílica de Santa Maria del Mar. Encara era enfermizo, a los catorce años entró como novicio en el convento de los dominicos de Santa Catalina. Después de cursar teología pidió ser enviado a misiones. Ordenado sacerdote en Manila (1620) se ofreció para confortar a los mártires del Japón. En Omura, sabiendo que el rey le perseguía, se escondió seis meses, hasta que en julio de 1626 volvió a Omura, donde, los cristianos, amedrentados, no le querían acoger: solo unas leprosas caritativas lo cobijaron en una cabaña. Denunciado, el día 27 del mismo julio, fue encarcelado, con dos catequistas que le ayudaban. El 29 de julio de 1627, mientras lo quemaban vivo en medio de la plaza, perdonó a sus verdugos.
- En Alejandría, en Egipto, san Nemesio, mártir, que, acusado falsamente de ladrón, fue llevado a juicio y absuelto por el juez, pero después, en la persecución bajo el emperador Decio, fue acusado ante el juez Emiliano de profesar la religión cristiana, siendo, por ello, atormentado con reiterados suplicios y quemado con ladrones a semejanza del Salvador, que sufrió la cruz entre ellos (251).
- Conmemoración de los santos Nemesiano y compañeros Félix, Lucio, otro Félix, Liteo, Poliano, Víctor, Jaderes y Dativo, mártires, todos los cuales, como obispos, presbíteros y diáconos, en la rabiosa persecución que se levantó en África siendo emperadores Valeriano y Galieno, fueron apaleados por confesar a Cristo y después atados con grillos y llevados a cavar en minas de metal, donde, entretanto, recibían cartas exhortativas de san Cipriano para mantenerse firmes en los preceptos del Señor, soportando las cadenas del suplicio (257-258).
- En Constantinopla, santa Pulqueria, defensora y promotora de la fe ortodoxa (453).
- En Novara, región de la Liguria, en Italia, san Agabio (antes Agapio), obispo (s. V).
- En Albi, de Aquitania (hoy Francia), san Salvio, obispo, que, procedente de la vida claustral, fue promovido a la sede a su pesar y, al declararse una fuerte epidemia, como buen pastor no quiso ausentarse de su ciudad (584).
- Cerca de Spira, en la Renania, de Austrasia, en Germania, pasión de san Teodardo, obispo de Tongres y mártir, que fue asesinado yendo a visitar al rey Childerico (c. 670).
- En Avranches, de Neustria (hoy Francia), san Autberto, obispo, promotor del culto a san Miguel Arcángel en el monte Tumba (hoy Saint-Michel de Tombelaine-sur-Mer) (c. 725).
- En el monasterio de Locedio, en Vercelli, del Piamonte, beato Oglerio, abad de la Orden Cisterciense (1214).
- En Tolentino, del Piceno, en Italia, san Nicolás, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de los otros (1305).
- En Nagasaki, de Japón, beatos Sebastián Kimura, de la Compañía de Jesús, Francisco Morales, de la Orden de Predicadores, presbíteros, y cincuenta compañeros [1] mártires, entre sacerdotes, religiosos, matrimonios, jóvenes, catequistas, viudas y niños, todos los cuales murieron por Cristo, martirizados con crueles tormentos en una colina ante ingente multitud (1622).
- En Londres, en Inglaterra, san Ambrosio Eduardo Barlow, presbítero de la Orden de San Benito, mártir, que durante veinticuatro años confirmó en la fe y piedad a los católicos de la región de Lancaster y fue apresado el día de Pascua mientras predicaba, siendo condenado a muerte, bajo el reinado de Carlos I, subiendo, después de un tiempo de cárcel, al patíbulo de Tyburn (1641).
- En aguas marítimas, frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Jacobo Gagnot, presbítero de la Orden Carmelitana y mártir, que, durante la Revolución Francesa, por razón de su sacerdocio fue inhumanamente embarcado en una mísera nave, donde, ayudando a los enfermos concautivos, desfalleció consumido y contagiado de enfermedades (1794).







