10 DE AGOSTO

San Lorenzo, diácono y mártir

«La Iglesia romana celebra hoy el triunfo de San Lorenzo. Estáis acostumbrados a escuchar que hacía el oficio de diácono en esa misma iglesia. En ella repartió la sangre sagrada de Cristo, en ella por el nombre de Cristo derramó su propia sangre. Amó a Cristo en la vida, imitó a Cristo en la muerte» (San Agustín, Sermón 304). Una imitación tanto valiente que la tradición posterior lo imagina dirigiendo su propio martirio sobre unas parrillas, durante la persecución de Valeriano (258).

«En las parrillas cocíamos la carne en el fuego: es necesario que nos convirtamos en alimento para los otros (el fuego del amor), y tenemos que transformar, no eliminar nuestras pasiones, con energía para bendecir a los demás (fuego de la pasión)» (Anselm Grün, benedictino y psicólogo). Lorenzo, un auténtico diácono, un servidor libre, «encendido del amor y la pasión de Dios para los demás», incluso ante los verdugos. Muy popular en nuestro país.