1 DE NOVIEMBRE

Todos los Santos

La Solemnidad de hoy tiene su origen en la dedicación que el 13 de mayo del 610 hizo el papa Bonifacio IV, del edificio del Panteón de la ciudad de Roma a la Virgen y todos los mártires. Desde finales del siglo VIII existe esta fiesta en honor de todos los santos. Escuchamos hoy las Bienaventuranzas porque son el programa más claro de toda vida cristiana, que aspira a identificarse con el Dios santo: «Dios nos quiere santos y no espera que nos conformamos con una existencia mediocre, aguada, licuada… cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para ser santos e irreprochables ojos por el amor» (Ef 1,4)» (Francisco, Alegraos y regocijaos, 1-2).

► HISTORIA DE ESTA FIESTA

Siglo I: Recuerdos de la vida y ejemplo de muchas personas de la comunidad; incluso veneración por sus objetos: la ropa de Paz (Hch 19,12).
Siglo III: La persecución del emperador Diocleciano hace muchos mártires y no se puede celebrar el recuerdo de todos.
Siglo IV: Comienza a tomar cuerpo una fiesta en común para todos ellos. Ya en la Roma pagana del año acababa el 21 de febrero con una fiesta llamada ‘Feralia’ para dar descanso y paz a los difuntos: se rezaba y se les ofrecía sacrificios. La Iglesia Oriental lo empieza a celebrar: la Iglesia de Siria, en tiempo pascual; la bizantina, inmediatamente después de Pentecostés.
610, Mayo 13: Origen de la fiesta: el Papa Bonifacio IV, en vez de hacer derribar el Panteón de Roma (el templo pagano de Todos los Dioses, que Marco Agripa había hecho construir en honor de Júpiter), lo purifica y consagra en honor de la Virgen y de Todos los Mártires ( «Sancta Maria ad Martyr), y dispone que cada año sea celebrada una fiesta en el día de su dedicación.
Siglo VIII: El Papa Gregorio III (731-741) dedica una capilla en Todos los Santos en la Basílica de San Pedro y pasa la fiesta al 1 de noviembre. Los monjes irlandeses ya celebran una fiesta en honor de todos los santos de Europa el 20 de abril.
835: La fiesta de Todos los Mártires pasa a ser la de Todos los Santos o de Todos los Santos.
Siglo IX: El Papa Gregorio IV (827-844) extiende la fiesta a toda la Iglesia, y ordena que se la tenga por una de las fiestas más principales del año litúrgico.
Siglo X, postrimerías: Se une a esta fiesta otra destinada a rezar por los Fieles Difuntos, disposición que se conserva todavía.