La Iglesia y la situación de sede vacante

(Domingo, 10/03/2013) En la Iglesia está prevista la manera de proceder cuando el Papa muere o renuncia. Pasados unos días desde el comienzo de la sede vacante se celebra el cónclave, que reúne a los cardenales que tienen menos de ochenta años para que, mediante el escrutinio de sus votos, elijan al nuevo Santo Padre. La función […]

10 Mar, 2013
Església de Barcelona

(Domingo, 10/03/2013)

En la Iglesia está prevista la manera de proceder cuando el Papa muere o renuncia. Pasados unos días desde el comienzo de la sede vacante se celebra el cónclave, que reúne a los cardenales que tienen menos de ochenta años para que, mediante el escrutinio de sus votos, elijan al nuevo Santo Padre. La función de elegir al Papa es una gran responsabilidad, y por esto se pide a los cardenales electores que lo hagan buscando en conciencia aquello que consideren que Dios quiere para el mejor bien de toda la Iglesia, extendida desde Oriente a Occidente.

En el cónclave, los cardenales hemos de escoger al obispo de Roma y sucesor de san Pedro. El Santo Padre sucede al apóstol Pedro en la sede de Roma y ha de realizar un gran servicio a toda la Iglesia. En expresión de san Ignacio de Antioquia, este servicio consiste en “el primado de la cátedra de Pedro que preside la asamblea de amor que es la Iglesia”. Esta expresión ignaciana fue incorporada por el Concilio Vaticano II en los documentos sobre la Iglesia y sobre las misiones.

El Papa sucede al apóstol Pedro, el cual en Cesarea de Filipo, a la pregunta de Jesús dirigida a los doce apóstoles sobre quién decían que era él, respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Esta respuesta mereció las siguientes palabras del Maestro: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Y Jesús le confió este encargo: “Y ahora yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Reino de la muerte no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

Este servicio importantísimo del sucesor de san Pedro ha de implicar a todos los miembros de la Iglesia, que están llamados a participar en los trabajos del cónclave con su constante plegaria, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine el trabajo de los cardenales electores para escoger, después del gran don que ha sido el papa Benedicto XVI, un nuevo Papa según el corazón de Dios, un pastor que nos guíe hacia el conocimiento de Cristo y su amor.

El trabajo que realizaremos los cardenales en el seno del cónclave, reunidos en la Capilla Sextina, contemplando en el ábside el fresco del Juicio Final, pintado por Miguel Ángel, con la oración de todos los miembros del Pueblo de Dios y la asistencia del Espíritu Santo, que es el alma de la Iglesia, harán posible la fumata blanca del nuevo Papa para la Iglesia y para el mundo de hoy.

Con motivo del Año de la Fe, la archidiócesis de Barcelona organiza una peregrinación a Roma en Pentecostés (del 18 al 21 de mayo) para participar en el pontifical presidido por el nuevo Santo Padre.

 † Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

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