(Domingo, 27/10/2013) El papa Francisco, en la homilía de la misa celebrada con los cardenales electores el 14 de marzo pasado, al día siguiente de su elección, nos resumía en tres puntos -como tiene por costumbre hacer- las exigencias eclesiales de esta hora: caminar, edificar, confesar. Caminar porque nuestra vida es un camino y cuando […]
26 Oct, 2013
Església de Barcelona
(Domingo, 27/10/2013)
El papa Francisco, en la homilía de la misa celebrada con los cardenales electores el 14 de marzo pasado, al día siguiente de su elección, nos resumía en tres puntos -como tiene por costumbre hacer- las exigencias eclesiales de esta hora: caminar, edificar, confesar. Caminar porque nuestra vida es un camino y cuando nos detenemos la cosa no funciona. Edificar, concretamente edificar la Iglesia, comunidad sobre todo de piedras vivas, ungidas por el Espíritu Santo y fundamentadas sobre la » piedra angular » que es Jesucristo. Y confesar la única gloria verdadera: la de Jesucristo crucificado y resucitado.
Estas tres necesidades de esta hora -resumidas en los tres verbos citados – indican los objetivos y el marco de la carta pastoral que he dirigido a mis diocesanos para el curso actual. Se titula Vivir la fe y construir la comunidad cristiana. El curso pasado, con motivo de la celebración del Año de la Fe – que se cerrará el próximo 24 de noviembre-, propuse las diversas dimensiones de la fe cristiana en la carta pastoral titulada Hombres y mujeres de fe. En la carta pastoral de este año invito a reflexionar sobre el hecho de vivir la fe en comunidad, en Iglesia o sobre la dimensión eclesial de la fe.
La primera parte de la carta es más teológica. En la segunda y última parte, más práctica y de aplicación pastoral, he buscado proponer a toda la comunidad diocesana algunas actuaciones que me parecen especialmente necesarias ahora en la aplicación de los tres objetivos de nuestro Plan Pastoral diocesano para los años 2011-2015. Recuerdo que estos tres objetivos son: el anuncio de Jesucristo a quienes no lo conocen; la pastoral de la iniciación cristiana; y la solidaridad como expresión de la fe cristiana, solidaridad con las personas y familias que sufren más agudamente las consecuencias de la crisis económica.
La realización práctica de estos tres objetivos presupone un sujeto activo, la comunidad cristiana; es decir, aquel conjunto de personas que confiesan y dan testimonio de Cristo con obras y palabras y lo celebran y lo hacen presente en el mundo mediante la fe y los sacramentos de la fe, especialmente el bautismo y la eucaristía.
Así nació y se difundió la Iglesia en el mundo pagano: en pequeñas comunidades, establecidas desde primera hora precisamente en el mundo urbano; sólo más tarde llegó a los ambientes rurales. Hace tiempo que procuro reflexionar sobre cuáles deben ser los caminos para revitalizar las comunidades cristianas en el mundo de las grandes ciudades. Por eso, edificar comunidades cristianas abiertas y comprometidas debe ser nuestra máxima prioridad. Me gustaría que este escrito pueda contribuir a ello.
A menudo oímos decir a sacerdotes y laicos frases como estas: «No tenemos comunidad «; o bien: «Tengo creencias, pero sin Iglesia”. O también esta otra: » Es muy difícil encontrar una verdadera comunidad”. ¿Qué podemos hacer para dar alguna respuesta a estas afirmaciones, a menudo explícitas? Ante este reto, he buscado unas orientaciones en la primera encíclica del papa Francisco, titulada Lumen fidei, es decir, La luz de la fe. Nos dice en este documento -especialmente en el capítulo tercero- que la vida de fe se da en un ámbito comunitario y tiene un fundamento comunitario. Creemos -por la gracia de Dios – cada persona, pero la vida de fe se da en un ámbito comunitario y tiene un fundamento comunitario. Por eso, en tiempos de fuerte secularización y de no pocas pruebas para la fe, me parece muy necesario que -como los primeros cristianos- podamos contar con unas comunidades cristianas que lo sean verdaderamente. Estas apoyan nuestra fe personal, frágil y tan sometida a sombras diversas. Lo decimos en cada celebración de la eucaristía: «No mires, Señor, nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”.
Santa Úrsula i les santes verges😇Santa Úrsula i les santes verges Santa Úrsula (‘ossa petita’) i les santes d’avui van arribar a ser suprimides del Santoral, però, degut al seu culte molt tradicional, encara avui les conserva. Possiblement, la tradició vol fer d’elles un homenatge a la virginitat femenina. La tradició del segle V ens informa que el pare de la princesa bretona Úrsula la volia casar amb el príncep pagà d’Armòrica (l’actual Bretanya). Ella, que ja havia consagrat la seva virginitat, s’hi volia negar, però això suposava la guerra. Per guanyar temps va posar unes condicions: un termini de tres anys, que es reunissin deu comparses de mil donzelles cada una (d’aquí les «11.000 verges»?) i que el príncep es bategés. A la tornada d’un complicat viatge a Roma pel Rin, l’Úrsula i les companyes van ser martiritzades a Colònia pels huns d’Àtila. En una inscripció llatina a la catedral de Colònia hi consta: «XI. M. V.», que es pot llegir com «11 màrtirs verges», i no «11 milers de verges». Al MNAC es conserva el quadre d’en Joan Reixach (segle XV): «El retaule de les onze mil verges». «Les verges... segueixen l’Anyell arreu on va» (Ap 14,4).🗣«Quan trona pel mes d’octubre, neu segura», segons una dita popular. ...
Santa Teresa de Jesús, verge i doctora de l'Església😇🙏Teresa de Cepeda y Ahumada neix a Àvila el 28 de març de 1515, de família ‘hidalga’. Sa mare, Beatriz, es casà molt jove amb don Alonso, vidu del seu primer matrimoni i amb un avi toledà judaïtzant, Juan Sánchez. Van tenir tres filles i nou fills. Tot i que va entrar de carmelita als 20 anys, no fou fins als 40 que experimentà una profunda conversió després de trobar-se amb una imatge de “Crist molt llagat”. La nit de la seva mort, el 4 d'octubre de 1582, es va aplicar la reforma gregoriana del calendari i es van suprimir 11 dies.🗣«Per Santa Teresa, planta l’ametlla», segons una dita popular. ...
Mare de Déu del Pilar😇Una tradició molt arrelada a l'Aragó vol fer arribar l'origen del santuari de l'antiga Cesaraugusta (Saragossa) als inicis mateixos del cristianisme (Maria s'hauria aparegut a l'apòstol sant Jaume, damunt d'un pilar). Però és a partir de l'època moderna que el Pilar esdevé un gran santuari marià de la Península Ibèrica, amb una irradiació vers l'Amèrica Llatina (ja que els nadius de les actuals Bahames ‘descobreixen’ Colom i els seus el 1492). Maria, símbol de la fortalesa en la fe, la seguretat de l'esperança i la constància en la caritat.«Si bones faves vols sembrar, fes-ho per la Mare de Déu del Pilar», segons una dita popular. ...
La Pastoral Familiar presenta el seu Pla estratègic 2026–2029.El full de ruta s'ha presentat durant la Jornada d'inici de curs del Secretariat aquest dimecres a Barcelona, presidida pel bisbe Mons. David Abadías.✍️ ...